Pelé y Garrincha jugaron 40 partidos con la Verdeamarela. Ganaron 38, empataron 2, y no perdieron uno solo. Esto incluye su paso por dos mundiales: 1958 y 1962. Es el más espectacular rendimiento de un binomio ofensivo en la historia del fútbol. Tan simple como acoplar al mejor puntero derecho y al mejor número 10 de que se guarda memoria: fórmula deletérea para cualquier rival.
Hoy un engreído CR7 se auto-proclama el mejor jugador de todos los tiempos. ¿De qué tiempos estará hablando? Excelso como es, su fútbol es inferior al de Messi, Maradona, Cruyff, Rivelino, Beckenbauer, Pelé, Zico y Ronaldinho, para solo mencionar algunas estrellas que lo superan en fulgor y magnitud. Cristiano tiene lo suyo: me confieso su admirador entusiasta, pero su declaración demuestra una ignorancia grosera de la historia de su propio deporte. CR7 no se echa a la espalda a todo un equipo, como Maradona era capaz de hacerlo; no se baila a tres rivales seguidos y culmina su jugada con una vaselina, al estilo de Messi; no tiene la suprema elegancia y el don de liderazgo del káiser Beckenbauer; carece de la simbiótica intimidad con la pelota, el dribling y el disparo de media distancia del zurdo Rivelino; no tiene la fantasía lúdica y gozosa de Ronaldinho; no posee la capacidad creativa, la gambeta y la precisión en el cobro de tiros libres de Zico; adolece de la todocampista polifuncionalidad de Johan Cruyff; y por lo que a Pelé y Garrincha atañe, no tiene siquiera el derecho de lustrar sus botines.
Recordemos que durante muchísimos años el Balón de Oro fue únicamente concedido a jugadores europeos (es la razón por la que ni Pelé ni Maradona lo obtuvieron nunca). Luego se le comenzó a entregar a jugadores de cualquier lugar del mundo, siempre y cuando jugasen en clubes europeos. Finalmente, se optó por una solución más inclusiva y ecuménica: dárselo al mejor futbolista del mundo, cualquiera que fuese la latitud en que jugase. Aun así, el Balón de Oro sigue siendo una institución escandalosamente pro-europea, y prosternada ante el becerro de oro del marketing.
Pelé y Garrincha y sus 40 partidos invictos… El fútbol no nació ayer, señores, y mala cosa es olvidar su historia y las gestas épicas de los grandes predecesores.