Puro Deporte

El inquebrantable aficionado de Alajuelense

A veces no entiendo al aficionado rojinegro, a veces lo admiro, a veces lo compadezco: difícilmente otro sea capaz de mantener la misma pasión con o sin títulos.

La afición de Liga Deportiva Alajuelense que llegó al Morera Soto se puso a cantar a partir del momento en el que los equipos saldrían a la cancha.
La afición de Liga Deportiva Alajuelense que llegó al Morera Soto se puso a cantar a partir del momento en el que los equipos saldrían a la cancha. Fanny Tayver Marín

A veces no entiendo al liguista. En ocasiones lo admiro. A menudo lo compadezco. De vez en cuando lo creo iluso y, en otras tantas, lo declaro el mejor aficionado del mundo. Llamarse saprissista es fácil: seguidor del vigente tetracampeón, con las 40 copas bien lustradas y una colección de jactanciosas frases a la mano.

El liguista, en cambio, ya pasó por el fuego. Y sigue ahí.Sabe que su rival no puede decir lo mismo.

Con solo un título en los últimos 21 torneos, se ilusiona año tras año, ve a su equipo tomar impulso, se frota las manos, le brillan los ojos, se lleva otro sopapo, jura olvidarse del fútbol o, al menos, desentenderse un poco: ver más Netflix, dormir temprano, ir al gimnasio, hacer cualquier cosa que no sea estar esperando a su Liga Deportiva Alajuelense en la esquina donde se cruzan la calle Ancha de Alajuela y la avenida Ilusiones.

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