
La Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) negó este lunes que exista evidencia de una situación que comprometa la solvencia del Banco de Costa Rica (BCR) o lo acerque a un eventual escenario de quiebra, y rechazó que estén en curso procedimientos sancionatorios por presuntos casos de corrupción o malos manejos, como dio a entender la presidenta electa Laura Fernández para justificar su propuesta de vender la entidad bancaria.
Ante una consulta de La Nación, la Sugef aseguró que no cuenta “con evidencia supervisora que respalde la existencia de un riesgo de crisis financiera en el BCR”. Asimismo, indicó que no existe “ningún procedimiento administrativo sancionatorio abierto contra el BCR por hechos asociados a presuntos casos de corrupción o malos manejos (…)”.
Un día después de resultar electa en los comicios nacionales del 1.° de febrero, Fernández afirmó, durante una conferencia de prensa con medios nacionales e internacionales, que la venta del BCR debe concretarse “antes de que quiebre, antes de que caiga por crisis de problemas de corrupción y eventuales malos manejos”.
En su plan de gobierno, la mandataria electa planteó prescindir de la entidad bancaria como una vía para financiar la deuda del Estado con el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Ante esas manifestaciones, La Nación consultó a la Sugef sobre los argumentos expuestos por Fernández para sustentar su propuesta, así como sobre el eventual impacto que alegatos semejantes podrían tener en la sostenibilidad del BCR y en la estabilidad del sistema financiero nacional, dado el carácter sistémico de la entidad bancaria.
Al respecto, la Superintendencia explicó que “las entidades financieras en general tienen como elemento fundamental para su adecuada operación la confianza, por lo cual sin duda alguna es muy importante proteger la reputación de estas con el fin de mantener tanto su estabilidad como su valor”.
Una entidad financiera tiene importancia sistémica a nivel local cuando su deterioro financiero o eventual insolvencia comprometa la estabilidad del sistema financiero costarricense en su conjunto. En economías como la de Estados Unidos, a estas grandes entidades se les denomina popularmente “too big, to fail”(demasiado grandes para caer).
