
Aunque la lógica apunta a que el salario de un alcalde debería ser mayor o menor dependiendo del tamaño de la municipalidad que administra, esto, en Costa Rica, no es así. El método para calcular salario data de 1996, y tras 30 años, evidencia claras falencias.
Basta con ver que, para 2026, los alcaldes de San José, Diego Miranda; de Talamanca, Rugeli Morales; y de Matina, Wálter Céspedes, ganarán ¢5.565.000 mensuales, pese a que el primero administrará un presupuesto de casi ¢98.000 millones, 17 veces más grande que los ¢5.600 millones gestionados por Céspedes, y 14 veces más grande que los ¢6.900 millones administrados por Morales.
Estos datos constan en los presupuestos ordinarios entregados por las municipalidades a la Contraloría General de la República (CGR) para el 2026. Aunque algunos aún están pendientes de aprobación, todos los salarios fueron aprobados por los respectivos concejos municipales de cada ayuntamiento.
Montos similares podrían ganar los alcaldes de La Unión, Cristian Torres, y de Santa Cruz, Jorge Arturo Alfaro, que administrarán presupuestos de ¢18.000 millones y ¢15.700 millones.
No obstante, estos dos municipios deberán corregir la información que entregaron a la CGR, ya que reportaron salarios que exceden los ¢5.565.000 mensuales, establecido como el tope máximo que puede ganar un alcalde para 2026.
Todos los alcaldes mencionados hasta ahora podrían ganar más, de no ser porque se les aplica un tope instaurado por la reforma fiscal aprobada por el Congreso durante el gobierno de Carlos Alvarado, en diciembre del 2018. Según esa ley, el salario de los gobernantes no puede superar el equivalente a 20 salarios base de la categoría más baja de la Administración Pública, que según la CGR se fijó en ¢278.250.
Números evidencian desconexión entre salarios y presupuestos
Al ver los salarios y presupuestos reportados por las municipalidades a la Contraloría para 2026, es evidente la desconexión entre estos dos rubros. No obstante, para comprobar esta hipótesis, La Nación utilizó una medición estadística denominada “coeficiente de correlación”.
El coeficiente de correlación es una medida estadística que evalúa dos variables (salarios y presupuestos) y da un resultado entre -1 y 1. Si el resultado es 1, esto significa que hay una correlación positiva perfecta: cuando el presupuesto de una municipalidad es más alto, el salario del alcalde también sube en la misma proporción.
Al contrario, si el resultado es -1, significa que hay una correlación negativa perfecta: cuando el presupuesto de una municipalidad es más alto, el salario del alcalde baja, algo que en administración pública sería ilógico.
La Nación analizó las 40 municipalidades más importantes del país y el coeficiente de correlación fue de 0,42. Esto quiere decir que la relación entre salarios y presupuesto es débil, y no necesariamente un gobernante de un ayuntamiento grande, con más deberes y responsabilidades, ganará más que uno de un municipio pequeño.
En la Gran Área Metropolitana (GAM) también hay ejemplos de esta desigualdad.
Roberto Thompson, alcalde de Alajuelense, ganará ¢4,9 millones y administrará un presupuesto de ¢59.000 millones en 2026. Por su parte, la alcaldesa de Heredia, Ángela Aguilar, recibirá ¢5,5 millones y manejará ¢29.000 millones, mientras que Cristian Torres, de La Unión, ganaría ¢5,6 millones por gestionar un presupuesto de ¢16.000 millones.
¿Cómo se calcula el salario de un alcalde?
El salario de un alcalde se define según los dos métodos que establece el artículo 20 del Código Municipal, de 1996.
El primero es una tabla según la cual el sueldo depende del tamaño del presupuesto. Sin embargo, se trata de un método desactualizado con el que todos los alcaldes del país ganarían ¢450.000 mensuales.
Entonces, se aplica la segunda manera fijada en el Código Municipal: “Los alcaldes no devengarán menos del salario máximo pagado por la municipalidad, más un 10%”.
Si se toma como ejemplo a la Municipalidad de San José, el funcionario mejor pagado es el auditor general, con ¢5,6 millones al mes. A esto se le añade un 10%, por lo que el salario base del alcalde sería de ¢6.147.000 mensuales.
No obstante, a ese monto se le suma el plus por la prohibición del ejercicio liberal de la profesión. En el caso de los bachilleres, el plus sería de 15%, para los licenciados, del 30%. Con este extra, el salario del alcalde josefino Diego Miranda llegaría a ¢6,7 millones. No obstante, como se mencionó, se le aplica el tope de ¢5.565.000 mensuales.
En los casos de los alcaldes que estén pensionados, el salario que se les paga es diferente. Ellos pueden solicitar que se les pague un 50% del monto total de la pensión, por concepto de gastos de representación.
Estas remuneraciones se le pagan a cada alcalde independientemente de su nivel académico, el tiempo que tenga de ejercer el cargo, el tamaño de la municipalidad que administra o el rendimiento de su administración.
