
El presidente de China, Xi Jinping, recientemente felicitó a la mandataria electa de Costa Rica, Laura Fernández, por su victoria en las elecciones nacionales de 2026.
A la vez, en su mensaje dejó claro que está dispuesto a fortalecer la cooperación con Costa Rica “sobre la base del principio de una sola China”, una postura que considera a Taiwán como parte de su territorio y que marca una línea roja innegociable para la política exterior de Pekín.
“Los hechos han demostrado plenamente que el desarrollo de las relaciones entre China y Costa Rica sirve a los intereses fundamentales de ambos países y de sus pueblos, y refleja la tendencia predominante de los tiempos y la aspiración compartida de la población”, indicó el mandatario chino.
¿Qué implica este condicionamiento para el gobierno entrante de Laura Fernández? Explicamos los puntos clave de esta relación:
El principio de ‘una sola China’
Para Pekín, este concepto no es un punto más en la agenda: es el eje de su diplomacia. Implica que la República Popular China es el único gobierno legítimo y que Taiwán es una provincia inalienable.
Para países como Costa Rica, esto significa que no existe la “doble vía”: quien mantiene relaciones diplomáticas con Taipéi no puede tenerlas con China.
Costa Rica ejecutó este giro estratégico en 2007, durante el gobierno de Óscar Arias. En aquel momento se rompió el vínculo histórico con Taiwán —que dejó obras como el Puente de la Amistad— para abrir paso a la relación con el gigante asiático, que se materializó con la donación del Estadio Nacional.
Desde entonces, la relación bilateral se ha ido profundizando: el 1.º de agosto de 2011 comenzó a regir el Tratado de Libre Comercio (TLC) y las exportaciones costarricenses hacia China se multiplicaron, aunque las importaciones son hoy ocho veces mayores.
¿Cuáles compromisos y límites implica para el nuevo gobierno en Costa Rica?
El mensaje de Xi Jinping a Laura Fernández reafirma que el futuro de la relación dependerá del respeto estricto a los acuerdos de 2007. Esto impone límites claros:
- Reconocimiento exclusivo: Mantener a la República Popular China como único interlocutor soberano.
- Restricción diplomática: Evitar la apertura de oficinas oficiales o la firma de acuerdos de “Estado a Estado” con Taiwán.
- Evitar señales de soberanía: Abstenerse de cualquier acción que Pekín interprete como un reconocimiento de la independencia taiwanesa.
En otros momentos, China ha demostrado que puede tolerar tensiones en distintos ámbitos —como acusaciones de ciberespionaje o la exclusión de empresas chinas en licitaciones de 5G—, pero el tema taiwanés es especialmente sensible.
En ese contexto, la capacitación de cinco agentes de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) en Taiwán, en un curso sobre “seguridad nacional” en mayo de 2025, generó una reacción inmediata de la embajada china, que expresó su oposición a “cualquier forma de contacto oficial entre Costa Rica y Taiwán”.
Aunque el gobierno no ha planteado restablecer relaciones diplomáticas con Taipéi, el episodio evidencia lo delicado del equilibrio. De hecho, durante la reciente campaña electoral este tema generó polémica, ya que el entonces candidato presidencial del partido Liberal Progresista (PLP), Eliécer Feinzaig, propuso restablecer relaciones diplomáticas con Taiwán, lo cual generó un cruce con la embajada china.
Relación bilateral en medio de dos gigantes
El panorama internacional añade presión si se toma en cuenta que, a pesar de que existe una relación con China, Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial de Costa Rica.
La rivalidad entre Estados Unidos y China se ha intensificado, especialmente en torno a Taiwán. Washington ha endurecido su postura frente a Pekín y ha promovido restricciones tecnológicas, como en el caso de la red 5G.
Al mismo tiempo, China es un actor económico de peso global y un socio comercial clave para América Latina. En Costa Rica, China es un mercado relevante. Empresas como CHEC participan en proyectos de infraestructura, como la ampliación de la ruta 32 y la carretera a San Carlos.
De acuerdo con el panorama actual y lo señalado por ambas potencias, para el gobierno de Laura Fernández, el desafío será administrar una política exterior en medio de la competencia entre Estados Unidos y China.
