Como ministro de Hacienda de Rodrigo Chaves, Nogui Acosta intentó el año pasado que los actuales diputados aprobaran una autorización de endeudamiento a través de títulos valores en el mercado internacional por $2.000 millones, más conocidos como eurobonos. Fue una misión sin éxito.
Incluso, antes de dejar ese ministerio, intentó concretar un acuerdo con el Partido Liberación Nacional (PLN) para que la autorización fuera mucho más allá, y no solo autorizara endeudamiento internacional para el actual gobierno, sino también para la siguiente administración, antes de que se definiera quién ganaría las elecciones. Ese acuerdo tampoco prosperó.
Ahora, ya como diputado electo y jefe designado de la fracción entrante de Partido Pueblo Soberano (PPSO), Acosta tiene que hacer una primera apuesta para conseguir los 38 votos necesarios para aprobar eurobonos.
Sin embargo, esta vez será diferente. Primero, el oficialismo llegará al Congreso con 31 diputaciones, y solo obligado a buscar siete votos, pero, además, el proyecto que está presentado para autorizar la emisión de eurobonos al Poder Ejecutivo es 2,7 veces mayor al que se le aprobó a Chaves al inicio del gobierno y el doble del que Acosta estuvo negociando con el PLN.
Se trata del expediente 25.363, presentado en diciembre por el ministro de Hacienda actual, Rudolf Lücke, para autorizar eurobonos por $13.500 millones por nueve años, a razón de $1.500 por año, para la actual administración y la siguiente.
En setiembre, el PLN rechazó aprobar los eurobonos, porque alegó que las condiciones para dar la autorización eran muy suaves.
Ahora, Nogui Acosta asegura que la solicitud de eurobonos que presentó Lücke y que él impulsará no tiene condiciones para que el gobierno haga la colocación anual, “como corresponde”.
El diputado electo cuestionó que, actualmente, en el Presupuesto Nacional se aprueban los gastos, pero no la fuente de endeudamiento y se vuelve necesario que Hacienda vaya posteriormente, en enero, a buscar de dónde financiar esa deuda.
“Nosotros hemos hecho algo que no se había hecho antes, hemos hecho dos emisiones de euros en el mercado local, donde inversionistas vienen a comprarlos aquí y compiten con cualquier costarricense, vamos a seguir por ese camino, en tanto nos permitan hacerlo”, indicó el exjerarca hacendario, y comentó que los voceros de los otros partidos entienden las bondades de financiarse por eurobonos.
“¿El proyecto es bueno o es malo? El proyecto es bueno, ya te di las razones. Esas razones las entiende Álvaro Ramírez (jefe entrante del PLN), las entiende Nogui Acosta y las entiende José María Villalta (jefe del Frente Amplio). ¿Por qué habría oposición a un proyecto que permite darle recursos a educación, seguridad, etcétera?“, enfatizó el diputado electo.
‘No puede ser un cheque en blanco’, responden
La única forma de que Acosta logre la autorización para los eurobonos es pellizcar votos en la oposición. Ante ese panorama, el vocero designado del PLN para la fracción entrante, Álvaro Ramírez, señaló que los eurobonos son un asunto pendiente por discutir con los diputados liberacionistas electos.
“De entrada, hay varios puntos importantes. No puede ser un cheque en blanco, tenemos que revisar los presupuestos que van a presentar, porque es indispensable asegurar que los recursos se inviertan en las necesidades correctas”, dijo el verdiblanco.

Ramírez agregó que se deben analizar formas alternativas de financiar los gastos, por ejemplo, en el mercado local, sin necesidad de ir al mercado externo.
En el caso del FA, José María Villalta dijo que tanto la actual fracción como la nueva han estado dispuestas a apoyar iniciativas que impliquen aliviar la carga financiera de la deuda el Estado, liberando recursos que puedan destinarse a inversión social, obra pública y otras funciones sustantivas.
“Esto significa que vamos a apoyar proyectos que permitan sustituir deuda cara que paga altos intereses, por deuda más accesible. En el pasado hemos apoyado proyectos de eurobonos y estamos dispuestos a valorarlo siempre y cuando se garanticen esas condiciones, que mejoren el endeudamiento actual”, dijo el legislador electo.
Sin embargo, al igual que Ramírez, Villalta señaló que no puede ser un cheque en blanco, sin parámetros de mejoramiento de las condiciones fiscales, por ejemplo que se condicione la instalación de escáneres, como hizo la actual bancada del FA.
Precisamente, el jefe frenteamplista puntualizó que, entre las condiciones que pedirían para dar su apoyo, está la auditoría de la deuda pública, para que se hagan transparentes las condiciones en las que se negoció esa deuda.
La segunda condición sería el blindaje, la protección de la inversión social en programas sociales sustantivos, becas para los estudiantes en situación de pobreza, financiamiento de comedores escolares y bonos de vivienda, por ejemplo.
País vuelve a escenario estricto de regla fiscal
Nogui Acosta también explicó que la deuda pública volvió a subir por encima del 60% por la necesidad de hacer prefondeo en la caja única del Estado antes de que empiece un periodo fiscal, para cubrir necesidades de presupuesto.
Ante este panorama, el futuro legislador defiende la solicitud de endeudamiento mediante eurobonos, pues se considera que ofrecen mejores condiciones para financiar los gastos del Gobierno Central, en lugar del mercado local, que es mucho más caro.
Ese aumento de la deuda vuelve a poner al país en el escenario más estricto de la regla fiscal y exige a la administración congelar los salarios de los funcionarios.
“La relación entre deuda y producto interno bruto (PIB) estuvo por encima del 60% porque tuvimos que hacer un prefondeo de un punto del PIB, si no hubiéramos tenido que hacerlo, estaríamos en 59,4%”, alegó.
Adicionalmente, reconoció que es necesario hacer una mejor gestión de la deuda, para lo cual considera necesarios los eurobonos.
El diputado electo explicó que países como México, Paraguay y otros pueden salir al mercado internacional, los primeros días de enero, para tener recursos.
Sin embargo, en Costa Rica, el Ejecutivo está amarrado a la aprobación legislativa antes de salir a captar mediante títulos valores en el mercado internacional.
Eso obliga al país a financiarse en el mercado local. Acosta dijo que, la mayor presión, y donde urge también una mejor organización del gasto, está en los meses de enero y febrero, donde se tienen que afrontar una serie de pagos fuertes.
