
La más reciente encuesta del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional (UNA), presentada este jueves 22 de enero, evidencia un aumento en el grupo de personas que opta por reservarse su preferencia electoral, un comportamiento que los investigadores denominan “voto silencioso”.
Según el estudio, el porcentaje de personas que no quiso responder por quién votaría en las elecciones del próximo 1.º de febrero pasó de un 1,6% en la medición de noviembre a un 3,6% en la encuesta de enero de 2026.
Ese porcentaje fue destacado por Laura Solís, investigadora del Idespo, quien indicó que el “voto silencioso” es parte de la cultura política costarricense. Solís explicó que estas personas, que optan por no mencionar por quién votarán, reflejan “cierta incertidumbre o expectativa frente a los datos” presentados respecto a la intención de voto.
Solís además indicó que, pese a que estas personas se abstuvieron de responder por quién votarán, este bloque muestra interés en participar en las elecciones.
Aunque se trata de un porcentaje reducido, este “voto silencioso” alcanza niveles similares, e incluso superiores, a los porcentajes de intención de voto de algunos candidatos presidenciales. Por ejemplo, a los de Ariel Robles, del Frente Amplio (FA), quien obtuvo un 3,5%; Fabricio Alvarado, de Nueva República (PNR), un 1,7%; y Jose Aguilar, de Avanza, un 1,4%.
José Andrés Díaz, investigador del Idespo, aclaró que en este momento del proceso electoral ese porcentaje no representa un peso significativo en la contienda presidencial, ya que ronda los rangos habituales observados en otras encuestas; sin embargo, advirtió que podría incidir en la conformación de la Asamblea Legislativa, dependiendo de qué tan fragmentado termine siendo el voto.
“Podría estar pasando también que una parte del voto indeciso esté sopesando su decisión entre dos o tres opciones, que esté un poco más desencantado, pero que prefiera guardárselo hasta tener toda la información al final del proceso y valorar bien si el candidato debe tener su apoyo”, agregó el investigador.
Razones del “voto silencioso”
Díaz señaló que este comportamiento podría explicarse en dos factores. Uno de ellos es la llamada espiral del silencio, mediante la cual las personas perciben que expresar su posición política puede acarrear sanciones sociales como críticas, señalamientos, burlas o ataques, o generar una sensación de persecución.
Según el investigador, además, este fenómeno responde a la coyuntura actual de polarización, en la que la violencia política y los conflictos han aumentado. “Las redes sociales ya no son espacios muy sanos para hablar de política”, agregó.
En 2025, una medición del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica concluyó que los discursos de odio, violencia y discriminación aumentó en más de un 400% desde 2021. La mayor cantidad de mensajes de odio tenían que ver con violencia política.
El segundo factor señalado por Díaz que podría estar influyendo en el llamado voto silencioso es el imaginario colectivo costarricense, en el que se ha interiorizado que el voto es secreto. “Hay personas que prefieren guardárselo, a pesar de que las encuestas toman cuidados para resguardar el anonimato y demás”, explicó.
