
Un banco es el mayor financista de tres partidos políticos de cara a las elecciones del 1.° de febrero. Se trata del BCT que, en conjunto, les prestó hasta un máximo de ¢6.300 millones para gastos proselitistas.
La entidad financiera concedió préstamos a las campañas de Álvaro Ramos, Juan Carlos Hidalgo y Ariel Robles, de los partidos Liberación Nacional (PLN), la Unidad Social Cristiana (PUSC) y el Frente Amplio (FA). Estas agrupaciones accedieron a líneas de crédito no revolutivas, donde el dinero se desembolsa de una vez.
Sin embargo, el dinero no se desembolsa en un único tracto, sino que los depósitos se van haciendo de manera paulatina, conforme avanza la campaña.
En ese entendido, el PLN suscribió con contrato de préstamo de hasta ¢3.400 millones, mientras que el PUSC de hasta ¢2.000 millones y el FA de hasta ¢900 millones. De momento solo han recibido ¢1.900 millones, menos de la tercera parte.
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) detalló, ante una consulta de este diario, que los créditos se concretaron durante la primera quincena de noviembre del 2025 y, como garantía de pago, los grupos políticos entregaron al BCT certificados de cesión de la deuda política, a la cual podrían acceder dependiendo del resultado en las urnas.
Por su parte, el Partido Pueblo Soberano (PPSO) presentó una solicitud de “visto bueno” de un borrador de contrato de crédito bancario con Banco Promérica, el 23 de diciembre pasado, la cual se validó el 6 de enero. No obstante, no detalló el monto pactado.
¢3.400 millones para el PLN
En el caso de Liberación Nacional, el acuerdo con el BCT se firmó el 14 de noviembre anterior y, a la fecha, los verdiblancos solo han recibido un desembolso de ¢700 millones, el cual se giró tres días después, el 17 de ese mes.
A cambio de ese financiamiento, el PLN le entregó al banco certificados de cesión serie A por ¢3.400 millones.
¢2.000 millones para el PUSC
En el caso del PUSC, los socialcristianos ya recibieron dos desembolsos, de ¢400 millones cada uno. Es decir, que disponen de ¢800 millones en la carrera para que Juan Carlos Hidalgo compita por la Presidencia de la República.
El primer giro se hizo el 13 de noviembre y el segundo el 23 de diciembre. A cambio, los rojiazules entregaron bonos de deuda política por ¢3.400 millones, o sea, un 70% más del dinero prestado (¢1.400 millones). El contrato de préstamo se firmó el 11 de noviembre.
¢900 millones para el Frente Amplio
En cuanto al financiamiento del Frente Amplio, sellado el 11 de noviembre pasado, el BCT hizo un primer giro de ¢400 millones dos días después, el 13 de ese mes.
Como garantía, los frenteamplistas entregaron certificados de cesión serie A por ¢2.000 millones, un 122% más del dinero prestado. En términos absolutos la diferencia es de ¢1.100 millones en favor del banco.
Esos certificados solo adquirirán valor dependiendo del resultado en las urnas y del número de votos que saque cada partido.
Si adquieren valor, a esos montos se le deben sumar los intereses. La legislación establece que los certificados devengan la tasa básica pasiva más un punto, lo que hoy equivale a 4,76%. El Estado paga el interés cuando los tenedores hacen efectivos los bonos, después de que el TSE liquida los gastos de los partidos.
