
La marcha fúnebre Duelo de la patria se convertirá en nuevo símbolo nacional de Costa Rica después de que la presidenta Laura Fernández firmara esa iniciativa.
Ese proyecto de ley, tramitado bajo el expediente 24.812, fue aprobado por los diputados en segundo debate el pasado 12 de abril. Ese día, recibió el voto afirmativo de 34 legisladores, mientras que siete diputados votaron de forma negativa: seis chavistas del Partido Progreso Social Democrático (PPSD) y un exdiputado independiente afín al chavismo, Leslye Bojorges.
“Se informa que el proyecto fue remitido a la Imprenta Nacional para su publicación el día 25 de mayo de 2026, bajo el número de documento 202601079505″, indicó Casa Presidencial tras la consulta de La Nación.
La iniciativa fue impulsada por el expresidente del Congreso, Rodrigo Arias, con el objetivo de declarar esa marcha fúnebre como símbolo nacional.
¿Qué dice el texto aprobado?
El Duelo de la patria, según el texto dictaminado en comisión, se ejecutará en todo acto solemne de duelo o luto nacional, ante la defunción de miembros de supremos poderes o exmiembros de supremos poderes, así como ante situaciones de catástrofe nacional o de otros hechos graves que involucren el fallecimiento de personas en actos valerosos.
El proyecto establece una conducta obligatoria para la ciudadanía durante su interpretación. El texto señala que “en toda ocasión en que se ejecute esta marcha, se deberá guardar la compostura y el respeto debido a los símbolos que encarnan sentimientos de dolor”.
El texto señala que la pieza musical deberá ser ampliamente difundida. La enseñanza de esa obra musical será obligatoria en todas las bandas musicales y orquestas sinfónicas de la República.
El Estado deberá garantizar la protección, diseminación y adecuado uso de esa obra musical.
“De igual manera que del resto de los símbolos nacionales como bienes culturales de la Nación, y en ese entendido, no puede ser objeto de apropiación por particulares ni puede ser empleado para fines lucrativos o comerciales”, agrega el proyecto aprobado.
La interpretación de esta pieza musical es habitual en funerales de miembros de los Supremos Poderes, incluidos expresidentes de la República. Además, su ejecución suele asociarse a la Semana Santa, particularmente durante la procesión del Viernes Santo, cuando se traslada el santo pepulcro.
