
El excandidato presidencial del Partido Liberación Nacional (PLN), Álvaro Ramos, expresó este lunes una postura que mezcla la serenidad del académico con la ambición calculada del político.
En sus declaraciones, enfatizó que su vida no depende de un cargo público, confirmando que retomará su puesto como rector de la Universidad Braulio Carrillo y explorará consultorías internacionales.
Lejos de cerrar el capítulo tras los resultados electorales, Ramos dejó la puerta abierta para el 2030, pero condicionó su regreso a un reto personal que admitió no resuelto aún, según expresó a los micrófonos del programa radiofónico Nuestra Voz.
Ante la pregunta directa de Amelia Rueda sobre si volverá a aspirar a la presidencia, Ramos fue claro: “Creo que mínimo me gané el derecho a seguirlo valorando”.
Sin embargo, su respuesta no fue un simple “sí”, sino el inicio de una autocrítica profunda sobre las razones de su derrota.
Más allá de los votos, Ramos confesó que su principal tarea pendiente —esa misión que, según dijo se debe a sí mismo antes de pensar en otra campaña— es entender la contradicción del votante costero.
El liberacionista se mostró perplejo ante el hecho de que provincias como Puntarenas, históricamente necesitadas de cambio, optaran por el “continuismo” de Laura Fernández y el oficialismo, rechazando su propuesta de renovación.
“Tengo que estudiar muy bien por qué... Yo me entiendo como alguien que persuadió a mucha gente, pero no me alcanzó”, admitió Ramos.
Para el excandidato, el 2030 no es una obsesión, sino una posibilidad que depende de si logra resolver ese acertijo político.
“¿Cómo persuado a toda esa gente que aún no persuadí? ¿Por qué no pude convencerlos de que venía con las mejores intenciones de prosperidad?”, se cuestionó al aire, marcando la ruta de lo que sería su trabajo de campo en próximos años.
Hablando de él mismo, dice entenderse como alguien que persuadió a mucha gente, pero no le alcanzó.
“Uno de los marcos para el futuro tiene que ser cómo persuado a los que esta vez no creyeron en que mis propuestas eran reales”, declaró.

“No necesito vivir de la política”
Ramos aprovechó el espacio para marcar un fuerte contraste ético y profesional con la clase política tradicional y con la presidenta electa.
“Yo construí mi vida en otro contexto... no necesito vivir de esto. Si lo hago, es por servicio”, afirmó.
Incluso, lanzó una crítica velada a quienes se “aferran” a puestos estatales, sugiriendo que la presidenta electa debería renunciar a su plaza congelada por una década como “señal correcta” al país.
Sobre su rol en el PLN, Ramos se visualiza como una “bolsa externa” de asesoría para la nueva fracción de 17 diputados, ayudándoles a no perder la perspectiva en la burbuja legislativa.
Aseguró que su mandato de renovación partidaria fue exitoso al atraer a la juventud, pero reconoció que ahora toca reconectar con las bases comunitarias.
“Cuatro años son larguísimos”, concluyó Ramos, dejando claro que mientras el oficialismo se desgasta en el poder, él dedicará su tiempo a estudiar, entender y, quizás, preparar el terreno para convencer a quienes esta vez no le creyeron.
