Los recientes anuncios realizados por el señor presidente, Rodrigo Chaves, sobre el sector eléctrico abren un panorama esperanzador en medio de la oscuridad en la que gravita la generación privada en Costa Rica, tras las decisiones del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) de no recontratar la energía de las plantas privadas.
El pasado 19 de octubre, el mandatario Chaves y el ministro de Ambiente y Energía, Franz Tattenbach, presentaron el proyecto de ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que es fundamental para impulsar la modernización del sistema de manera eficiente y, con ello, garantizar la satisfacción de la demanda eléctrica.
Cinco días antes, el 14 de octubre, se informó, mediante un comunicado de prensa, la firma de un decreto que autoriza al ICE a comprar energía de las plantas privadas que han sido desconectadas, acción que efectivamente dinamizará la economía en las zonas donde operan estas plantas, “luego de años de estar con la llave cerrada”.
Este último tema fue tratado en un reciente editorial de La Nación (17 de octubre) con gran claridad, anotando que se debe “permitir a los generadores producir todo el año tan barato como sea posible, no solo para mejorar el precio de la generación térmica, sino también de cualquier otra”. De esta forma se beneficiaría directamente a los clientes del sector eléctrico.
Llevamos muchos años señalando la enorme importancia de que el país alcance su seguridad energética, considerando todas las fuentes eléctricas existentes y, en particular, las plantas con energía limpia y barata que se han desconectado. Otra razón para apreciar el esfuerzo del Gobierno.
A la fecha, hay siete plantas eléctricas privadas detenidas y si no se hace nada, este año se sumarán dos más al apagón energético. Esas decisiones de sacar a esas plantas de operación, es un ensañamiento no solo con la generación privada, que son empresas que producen energía renovable y pagan impuestos, sino también con la zona rural de la provincia de Alajuela.
Ya son seis las plantas desconectadas en esa provincia y vertiginosamente se acerca la desconexión de otra en San Carlos durante el mes de noviembre y una más en Zarcero para el mes de diciembre.
Actualmente están desconectadas: PH Río Segundo y PH Santa Rufina, en Sarchí; PH Poás, en Poás; PH Don Pedro, PH Volcán y PH El Ángel, en Alajuela/Sarapiquí; y PESRL (eólica), en Tilarán. En noviembre se desconectará PH El Embalse, en San Carlos; y un mes después PH Tapezco, en Zarcero.

Esfuerzo adicional
En un mundo con tantas necesidades de energía, no se puede desperdiciar un solo kilovatio hora renovable en ninguna época del año. Por eso además de este esfuerzo del Poder Ejecutivo, es importante habilitar a la brevedad posible, las opciones de colocar esta electricidad con las distribuidoras eléctricas o en el mercado regional.
La consigna debería ser: “no desconectar una planta renovable más, y menos en la provincia de Alajuela”. Por eso, la señal positiva del Poder Ejecutivo es importante articularla, a la brevedad posible, en alternativas contractuales que permitan mantener operando a las plantas con riesgo de desconexión y lograr la recontratación de las centrales eléctricas que han estado desconectadas por tantos meses y años.
Además del servicio y beneficio al usuario final, eso permitirá mantener empleo especializado en la zona rural, contribuir con el pago de impuestos nacionales y municipales, y efectuar un aporte a la reactivación económica y la descarbonización de la matriz energética.
El autor es director ejecutivo de la Asociación Costarricense de Productores de Energía (Acope).