María del Rocío Sáenz Madrigal dejó este espacio terrenal muy temprano, cuando apenas iba a cumplir 68 años, el próximo 2 de mayo, pero en casi siete décadas de vida fortaleció la salud pública de Costa Rica. Ocupó los cargos de ministra de Salud, presidenta ejecutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), docente e investigadora nacional e internacional.
Fue una persona valiente, crítica, estudiosa, firme: una mujer de palabra. Supo anteponer los intereses de salud pública del país a cálculos politiqueros; por eso dijo no cuando le pidieron que tomara alguna decisión que reñía con sus principios y valores éticos y morales.
Siempre tuvo claro que la salud es una construcción social y por eso entendía que, para alcanzarla, era necesario atender primero las inequidades y desigualdades económicas y sociales.
La vi quebrarse, pero sin rendirse, y alzar la voz cuando alguien no comprendía la importancia de llevar servicios a comunidades como Alto Telire, en Talamanca; punta Burica; las barras de Tortuguero y Colorado; Grano de Oro, en Turrialba...
En su paso por la CCSS, también se empeñó en aquellas acciones que le facilitaran los trámites a la población asegurada. Fue en su gestión cuando se eliminó el carné que usaba la población asegurada para cualquier trámite institucional, y se dispuso el uso de únicamente la cédula de identidad.
La doctora Sáenz acuñó el concepto de poner al paciente en el centro de la atención y por eso se esforzó en continuar el trabajo realizado por las anteriores autoridades de la CCSS para extender el Expediente Digital Único en Salud (EDUS) y de establecer mecanismos para gestionar las listas de espera con la puesta en marcha de las jornadas de producción, a la par de la gerente médica de entonces, la Dra. María Eugenia Villalta Bonilla. Fue la hoja de ruta que diseñaron para elevar la respuesta institucional frente a las necesidades de la población desde el punto de vista diagnóstico y terapéutico.
Esta maestra de la salud pública fue siempre de armas tomar. Todos los fines de semana organizaba visitas a comunidades prioritarias como Los Chiles, Guatuso, Talamanca, Turrialba, Nicoya, Upala, La Cruz (Guanacaste), Paso Canoas, así como las islas Chira, Venado y Caballo, para palpar de cerca las necesidades de las comunidades y ahí, sobre la marcha, buscar soluciones tangibles y rápidas.
Estaba convencida de la necesidad de fortalecer el primer nivel de atención y los hospitales locales y regionales; por ello, trabajó afanosamente, con el equipo de gerentes de la CCSS, con el fin de mejorar la capacidad resolutiva de los servicios más alejados mediante la dotación de equipo médico-quirúrgico y de infraestructura básica para que pudieran operar los puestos de visita periódica y las sedes de Equipos Básicos de Atención en Salud (Ebáis) desperdigados por diferentes puntos de la geografía nacional y, así, evitar las referencias a los hospitales capitalinos.
Su especialidad en desastres la llevó a presidir una mesa de trabajo para que la CCSS respondiera oportunamente frente a la devastación provocada por el huracán Otto, en noviembre del 2016, en la zona norte del país, de manera que a la población no le faltara ningún servicio, pues se reforzó la atención con el desplazamiento del hospital móvil institucional.
Fue una de las funcionarias más activas en la lucha contra la malaria y el dengue. La investigación la dotó de herramientas para luchar contra las enfermedades vectoriales que otrora causaron estragos en diferentes puntos del territorio nacional, especialmente en las zonas costeras.
También lideró las luchas femeninas contra el cáncer de mama y trabajó con ahínco con organizaciones de mujeres, con el propósito de que ellas tuvieran acompañamiento y apoyo en la búsqueda de servicios en los diferentes hospitales de la CCSS.
Su objetivo fue atenuar el sufrimiento de las víctimas de esta enfermedad, pues contaban con otras personas que las apoyaban en la logística de procura de citas, medicamentos y exámenes.
Sáenz fue la primera mujer en ocupar el cargo de ministra de Salud en Costa Rica y la primera exministra de esa cartera en llegar a la presidencia ejecutiva de la CCSS.
Su lado más humano
Era una médica que hablaba de todo porque su visión cosmopolita le permitía conversar con soltura sobre literatura, política, cine, música. las diferentes culturas humanas. Era una maestra en el bordado y en la cocina, pues en su mesa se disfrutaba de comidas orientales, turcas, mediterráneas… Además, era absolutamente llana y sincera en su trato personal con el prójimo, sin distingos de linajes ni clases sociales.
En los últimos días, la vimos muy preocupada por el incremento en la tasa de mortalidad infantil (TMI) y destacó la urgencia de ponerle atención a los determinantes sociales y a revisar la calidad de la atención que está recibiendo la población femenina en la etapa prenatal y posnatal.
Descanse en paz, María del Rocío Sáenz, que aquí, en la tierra, nos ocuparemos de continuar su legado, su huella indeleble en el quehacer sensible, ético y profesional de la salud pública.
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María Isabel Solís R. es periodista y salubrista.
