Christian Sánchez Alcázar. 16 octubre

El 6 de octubre se publicó en “Página quince” un artículo titulado “Servicios públicos digitales”, escrito por Roberto Sasso, quien aludió a los empresarios dedicados a las tecnologías de información y comunicación cuando se refirió al proyecto para la creación de la Agencia Nacional de Gobierno Digital.

De acuerdo con Sasso, “los proveedores” de servicios tecnológicos del país no creen recomendable que el proyecto sea aprobado porque afecta sus intereses.

Se puede decir sin tapujos que el argumento es falaz. Basta con revisar el proceso seguido por el proyecto, el cual lleva más de dos años de estar en discusión y cuenta con el apoyo técnico del empresariado tecnológico.

Recientemente se puso a revisión de diferentes entes del Estado, incluidos los ministerios de Hacienda y de Economía Industria y Comercio.

Se pidió criterio al Colegio de Profesionales en Informática, a la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic), y a la Cámara de Infocomunicaciones.

Rara vez en la discusión de un proyecto de ley se ha logrado un consenso tal que tanto ministerios como el sector privado lleguen a un acuerdo sobre la Agencia Nacional de Gobierno Digital que el país precisa, basada, además, en los estándares internacionales que dictan organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Contra la duplicidad. De manera categórica puede rechazarse que el sector público y privado se oponen al proyecto. Lo que sí es preciso indicar es que los consultados se oponen a una ley que cree un nuevo órgano estatal con competencias que ya poseen otras instituciones, como la Contraloría General de la República o el Micitt, y se arroguen atribuciones que constitucionalmente ya se cumplen.

Los consultados se oponen explícitamente a que una agencia firme contratos fuera de lo que le permite la ley, con mecanismos poco transparentes. En otras palabras, el sector empresarial de tecnología procura una agencia nacional a la altura de un país que aspira a estar a la vanguardia en desarrollo tecnológico.

Las principales agencias tecnológicas en el mundo trabajan en conjunto con las empresas o promueven su desarrollo para la generación de patentes y crear nuevos productos y servicios que beneficien a la población, por lo que, de más está decir que resulta paradójico encasillar experiencias como la de países avezados en promoción de tecnologías sin observar el panorama completo.

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¿De qué sirve promover el desarrollo de una agencia con una visión parcializada de la realidad? Así las cosas, basta con mencionar que en un entorno de enorme incertidumbre como el actual, el país no puede darse el lujo de generar propuestas a medias, necesitadas de vacunas para que funcionen de manera apropiada.

Requerimos, en su lugar, propuestas con un sistema inmune desarrollado desde el momento de su concepción.

El autor es director ejecutivo de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic)