La utilización de información veraz y confiable en la elaboración de los diferentes tipos de estudio, por encima de cualquier objetivo constituye un requisito de ética fundamental. En tal sentido, resulta absolutamente inaceptable decir o insinuar que las cifras utilizadas por la CCSS para la elaboración de la valuación actuarial han sido maquilladas, tal como se consigna en uno de los títulos del periódico La Nación correspondiente al 21 de enero del 2011, página 8A ( “Supen acusa a la Caja de ‘maquillar’ cifras del IVM” , La Nación , El País ). En tal sentido, no solamente rechazo categórica y contundentemente cualquier afirmación en esa línea, sino que considero imperativo que se brinde una explicación a la CCSS, respecto al fundamento de tal insinuación.
Al respecto, debo indicar que las puertas de la Dirección Actuarial y de Planificación Económica están abiertas para quien quiera verificar las cifras empleadas en el estudio actuarial del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte. Asimismo, considero importante señalar que las cifras, bases de datos e información de entrada, siempre han estado disponibles para la Superintendencia de Pensiones o cualquier otra instancia que requiera corroborar su veracidad.
Paradójicamente, el estudio actuarial contratado por la SUPEN, parte de las bases técnicas elaboradas por la propia Dirección Actuarial, así como de las mismas bases de información (supuestos sobre inflación, crecimiento de los salarios, revalorización de las pensiones, rendimiento de las inversiones, etc. ).
Transparencia. La transparencia es uno de los elementos que siempre ha caracterizado a esta instancia técnica, en donde a lo largo de los últimos 60 años se han realizado gran cantidad de valuaciones actuariales.
Insinuaciones perversas de este tipo, sin sustento alguno, no solamente perjudican la imagen, la ética y la credibilidad de los técnicos que de manera muy profesional realizan las proyecciones actuariales, sino que lesionan seria e injustamente la credibilidad de los asegurados, pensionados y la imagen institucional.
Aparte del señalamiento realizado, considero importante reiterar a la población en general que el Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte, que administra la Caja Costarricense de Seguro Social, es un sistema sólido y sostenible en el largo plazo. El nivel de las reservas en ningún momento se ha reducido y mantiene un comportamiento creciente, reflejando que los ingresos superan a los gastos y la diferencia permite alimentarlo continuamente. En la actualidad este fondo de reserva es de aproximadamente 1,3 billones de colones.
Los estudios elaborados, tanto por los técnicos institucionales como del Departamento de Seguridad Social de la OIT, en Ginebra, Suiza - institución de prestigio mundial en materia de pensiones – indican que este comportamiento continuará por prácticamente tres décadas más, concluyendo que con las disposiciones actuales el sistema es superavitario por un período de al menos 25 años. Tal institución, al igual que la CCSS, tienen claro que dentro de 15 o 20 años habrá que iniciar un proceso de concertación con los trabajadores, patronos y Estado, para que al igual que en el 2005, se analicen los ajustes que nuevamente vendrán a prolongar la sostenibilidad financiera por otras tres o cuatro décadas, y así sucesivamente. Por lo anterior, no solamente existe veracidad en las cifras, sino que los costarricenses cuentan con régimen de pensiones sólido y sostenible.
Por último, es importante mencionar que contrario al pensamiento de quienes quieren lesionar el nombre de una de las instituciones más importantes del país, el Seguro de IVM está sometido a la Auditoría Interna, Externa, Ley de Administración Pública, Contraloría General de la República, Ley de Control Interno, Ley de Enriquecimiento Ilícito y, por supuesto, su normativa interna.
Concluyo diciendo que es lamentable “maquillar” al régimen más sólido y seguro con aseveraciones ligeras, que desdibujan su verdadero rostro y asustan innecesariamente a los miles de beneficiarios.