Señora Laura Fernández Delgado, presidenta electa de la República de Costa Rica:
Reciba un respetuoso saludo de parte de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional (FEUNA) y del movimiento estudiantil universitario que represento.
Desde 2024 integro la FEUNA y, en esa condición, participo en los espacios de Conare donde continuamente se analizaron los 20 indicadores de gestión que el actual gobierno definió como condición para cualquier negociación futura del FEES. Usted, entonces ministra de Planificación, fue una de las principales impulsoras y garantes técnicas de ese esquema de evaluación, que fijaba, con criterios objetivos, la vara con la cual se juzgaría el desempeño de las universidades públicas y se justificaría su financiamiento.
El pasado 21 de abril, en la tercera sesión de la Comisión de Enlace, usted volvió a sentarse con esos indicadores, esta vez como presidenta electa; escuchó los resultados de la rendición de cuentas: metas cumplidas y superadas, impacto comprobado en becas, regionalización, investigación y atención a poblaciones históricamente excluidas. Sin embargo, en abierta contradicción con el compromiso que encarnan esos indicadores, respaldó la propuesta de un 0% de aumento al FEES y avaló que el presidente saliente cerrara unilateralmente la negociación.
Por eso, desde el respeto pero también desde la vehemencia que nos da la razón, y desde la experiencia vivida, le pedimos que honre públicamente su propio trabajo técnico y, sobre todo, su palabra. Para las juventudes costarricenses, la coherencia entre lo que se diseña en una oficina de planificación y lo que se defiende en la mesa política es una prueba decisiva de legitimidad, que es, a su vez, la base de la confianza democrática.
Lo planteamos como una alerta. Usted ha dicho que quiere un país con más oportunidades fuera del Valle Central, con más becas y más acceso para quienes históricamente han quedado atrás. Eso solo es posible con un sistema de educación superior pública robusto, estable y respetado.
Soy hijo de una docente del MEP en un colegio rural de Cartago y de un médico de la CCSS en Pérez Zeledón. Debido a esa realidad, sé, en carne propia, que para miles de jóvenes las universidades públicas y sus becas no son un privilegio, son la única posibilidad real de estudiar una carrera. En los territorios rurales, donde las desigualdades se sienten con más crudeza, el Estado no puede retroceder en su compromiso con la educación pública.
Mi padre, en los pasillos de un hospital, lucha cada día por salvar vidas atravesadas por la violencia. Mi madre, en un aula rural, trabaja para que cada estudiante tenga mejores oportunidades. Entre esos dos mundos se decide el rumbo del país: invertir en educación pública accesible o seguir atendiendo las consecuencias de la exclusión.
Porque donde falta educación, ese vacío lo llenan la violencia, el abandono y la desesperanza. Cuando se pierde una beca, no se pierde un número en una hoja de cálculo, se pierde un sueño, una historia de superación, una familia que confió en la educación y una comunidad que deja de tener futuro.
Doña Laura, usted también fue estudiante universitaria. Sabe, desde su propia experiencia, lo que significa que una beca, una sede regional o una oportunidad educativa definan el rumbo de una vida. Usted ha sido parte de esa historia de movilidad que la educación pública hace posible. Hoy tiene la oportunidad de garantizar que no sea una excepción, sino una realidad accesible para todas y todos.
En nombre de miles de estudiantes, cuya vida depende de estas decisiones, de manera respetuosa pero firme le pedimos que se reinstale la mesa de diálogo para la negociación del FEES, donde el movimiento estudiantil tenga representación.
Las universidades públicas siguen dispuestas a llegar a un acuerdo serio, técnicamente fundamentado y políticamente responsable. Retomar el diálogo no es retroceder, es avanzar para fortalecer la democracia.
Marco Víquez Fallas es el presidente de la FEUNA.