Editorial

Editorial: Un plan sobre Nicaragua

La expresidenta Laura Chinchilla propuso al Congreso estadounidense relevantes medidas para frenar a Ortega. Si las condenas no han sido eficaces, es hora de acciones más robustas para abrir ventanas de cambio

A man sits in front of a banner promoting Nicaragua's President Daniel Ortega candidacy in Managua on September 24, 2021. - Nicaragua officially kicks off campaigning for the 7 November presidential elections on Saturday, with President Daniel Ortega's main rivals arrested and the way clear for him to seek a fourth consecutive term in office. (Photo by OSWALDO RIVAS / AFP)
A man sits in front of a banner promoting Nicaragua's President Daniel Ortega candidacy in Managua on September 24, 2021. - Nicaragua officially kicks off campaigning for the 7 November presidential elections on Saturday, with President Daniel Ortega's main rivals arrested and the way clear for him to seek a fourth consecutive term in office. (Photo by OSWALDO RIVAS / AFP) OSWALDO RIVAS

Conforme se acerca el 7 de noviembre, cuando se consumará la farsa electoral de Nicaragua y Daniel Ortega quedará aún más expuesto como el dictador que es, una pregunta se torna cada vez más urgente para los demócratas de su país y el mundo: ¿qué hacer?

Para evitar el fraude, todo indica que ya nada es posible. A estas alturas del proceso de captura institucional, consolidación represiva y desdén por los más elementales visos democráticos, la suerte está echada. Ortega, Rosario Murillo y su pequeño círculo de cómplices, seguirán adelante. Para la oposición interna, la respuesta es cárcel, golpes y miedo; para la comunidad internacional, desdén absoluto. Hasta ahora, han tenido éxito y no cambiarán su curso.

Sin embargo, sí existe un repertorio de opciones que, al menos desde organizaciones multilaterales y gobiernos democráticos, pueden y deben activarse, con dos propósitos clave: hacer pagar al déspota y sus secuaces el más alto precio posible por su enquistamiento en el poder, y crear condiciones para desconocer el proceso «electoral» y exigir con contundencia la repetición de las elecciones en igualdad de condiciones del oficialismo y la oposición y estricta supervisión externa.

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