Editorial: Equipos médicos: que no se escatimen recursos para proteger un sector vital de nuestra economía
La errática política arancelaria de la segunda administración Trump podría tener consecuencias graves para la manufactura y exportación de dispositivos médicos. La importancia estratégica del sector exige que se redoblen los esfuerzos para proteger esta industria clave para el país
Como resultado de la transformación productiva experimentada en las últimas tres décadas, Costa Rica se ha consolidado como uno de los principales centros mundiales para la manufactura y exportación de dispositivos médicos. Empresas de renombre internacional, como Abbott, Boston Scientific, CooperSurgical, Edwards Lifesciences, Freudemberg Medical, ICU-Medical, Johnson & Johnson, Medtronic, Moog, Philips y Shockwave Medical, entre muchas otras, se han instalado en el país y han conformado un clúster industrial integrado por más de 80 multinacionales, que generan cerca de 60.000 empleos directos. Actualmente, los dispositivos médicos constituyen el principal producto de exportación de bienes del país, pues representan aproximadamente el 45% del total exportado.
Este éxito no es fruto de la casualidad. Diversos factores han convergido para hacerlo posible: una estrategia bien diseñada de atracción de inversión extranjera, implementada de manera rigurosa desde inicios de este siglo; incentivos fiscales otorgados bajo el régimen de zona franca; una plataforma de acuerdos comerciales que garantiza acceso preferencial a los principales mercados del mundo; infraestructura de parques industriales adecuada y disponible, y una fuerza laboral capacitada para responder a las demandas del sector.
Las acciones implementadas en Costa Rica han coincidido con la estrategia global de las empresas fabricantes de dispositivos médicos, un sector altamente integrado a nivel internacional, donde la producción de un bien puede involucrar insumos provenientes de múltiples países. Esto ha permitido que Costa Rica se convierta en un eslabón relevante dentro de las cadenas globales de valor. Además de la manufactura y el ensamblaje, el país ha avanzado también en áreas de investigación y desarrollo, servicios compartidos y procesos de mayor valor agregado.
Sin embargo, la errática política arancelaria de la segunda administración Trump podría tener consecuencias graves para el sector, tanto a nivel global como local. En el caso de las exportaciones costarricenses, la imposición de un arancel “recíproco” del 10%sobre todos los bienes nacionales ya está impactando los costos de producción, situación que se agrava al competir con exportaciones mexicanas exentas de este pago –al menos por ahora– cuando se trata de bienes amparados al Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA, antes NAFTA).
Ante este escenario, el país debe actuar de inmediato para mitigar el impacto negativo que la decisión estadounidense está teniendo sobre nuestras exportaciones de dispositivos médicos y el sector en general. En el ámbito de la diplomacia comercial, es fundamental que el gobierno acelere las negociaciones con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y argumente la necesidad de que nuestros productos reciban un trato similar al de México. Es decir, que los impuestos de importación no se apliquen a los bienes exportados bajo nuestro acuerdo comercial (CAFTA). Esto no solo es lo jurídicamente procedente, sino también lo que la dignidad impone.
Si no se logra este objetivo, debería buscarse al menos la exclusión de los principales productos nacionales de exportación, de modo que el arancel no se aplique a los dispositivos médicos y otras manufacturas relevantes para Costa Rica. Alternativamente, el arancel podría imponerse únicamente sobre el valor de los insumos originarios de terceros países, y no sobre los componentes provenientes de Estados Unidos y Costa Rica. Muchas de las medidas identificadas por el gobierno estadounidense como barreras nacionales que habría que corregir son razonables y las concesiones que habría que dar para conseguir los cambios sugeridos no implicarían un costo significativo.
A nivel interno, también es necesario adoptar acciones para aliviar el impacto y fortalecer la competitividad del sector. Es fundamental mantener una gestión prudente del tipo de cambio y evitar medidas futuras que puedan provocar una apreciación adicional del colón frente al dólar. Asimismo, la Asamblea Legislativa debe decidir, de manera definitiva, sobre el proyecto que regula las jornadas excepcionales de trabajo (jornadas 4x3), una iniciativa largamente discutida que debe ser analizada con criterios de sentido humano, balance y sabiduría.
Los márgenes de acción son limitados, pero la coyuntura internacional y la importancia estratégica del sector de dispositivos médicos exigen que se redoblen los esfuerzos y no se escatimen recursos para proteger y fortalecer esta industria clave para el país.
Trabajadores en una planta de producción de dispositivos médicos en Costa Rica. Este sector representa actualmente el 45% del total de exportaciones del país. Foto: Archivo LN (Coretesía/Cortesía Baxter)
Análisis de opinión en cada editorial de La Nación, medio de referencia en Costa Rica, fundado en 1946.
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