Editorial

Editorial: Radio y televisión: un canon excesivo y mal diseñado

El impuesto a las ventas brutas de radioemisoras y televisoras afectará principios y derechos fundamentales. Sin duda, debe elevarse el canon por el uso de frecuencias, que son un bien público, pero con una base técnica y criterios justos

Antenas de radio y televisión
Costa Rica se dispone a cambiar el canon de radio y televisión sin haber realizado un estudio público que mida sus efectos económicos y regulatorios. Rafael Pacheco Granados
Antenas de radio y televisión
Costa Rica se dispone a cambiar el canon de radio y televisión sin haber realizado un estudio público que mida sus efectos económicos y regulatorios. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

El proceso para que se convierta en ley parece irreversible. Fue aprobado en primer debate el 27 de agosto, con los votos de 29 diputados oficialistas, 12 de Liberación Nacional y siete del Frente Amplio. El segundo debate podría ocurrir en los próximos días. Y, dado que es una iniciativa del Ejecutivo, su promulgación sería muy rápida. Pese a todos estos factores, sumamos nuestra alerta y oposición al proyecto para elevar lo que deberían pagar las emisoras de radio y televisión por el uso de las frecuencias. Quizá aún haya oportunidad de frenarlo para mejorarlo.

Partimos de lo obvio: los montos actuales, que no se actualizan desde la Ley de Radio de 1954, son ridículos. Implican un virtual regalo a empresas privadas que explotan un bien público limitado. Por esto, deben elevarse sustancialmente. Sobre ello no hay discusión. Sin embargo, la forma en que está diseñado el llamado canon, la falta de estudios técnicos y financieros que lo sustenten y las sumas que ahora se pretenden cobrar, ponen en riesgo la operación de varias emisoras, en particular las más pequeñas.

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