Editorial

Editorial: Racionalización de las compras públicas

No hay forma inocente de explicar, a estas alturas, la resistencia en numerosos reductos del sector público a que las compras de la totalidad de las instituciones del Estado se lleven a cabo utilizando el Sicop.

La CCSS es uno de los principales compradores del Estado. En esta foto suministros en la Clínica de Coronado. Foto: Patricia Leitón
La CCSS es uno de los principales compradores del Estado. En esta foto suministros en la Clínica de Coronado. Foto: Patricia Leitón

Los principales componentes del gasto público son las remuneraciones y la compra de bienes y servicios necesarios para la operación de más de 300 entidades del sector público, entre las cuales destacan, por su tamaño, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el Instituto Costarricense de Electricidad. Mucho se habla de los salarios en tiempos de crisis fiscal, pero optimizar el proceso de compras generaría ahorros, reduciría la corrupción y mejoraría la calidad de los bienes adquiridos.

Según la contralora general, Marta Acosta, el uso generalizado del Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop) produciría una economía anual equivalente al 1,5 % del producto interno bruto (unos ¢550.000 millones). Es una cantidad muy significativa y contribuiría a reducir el déficit como un todo, lo cual es estrictamente necesario, particularmente ahora, dado el deterioro fiscal agravado por la pandemia de la covid-19.

Como informó el exministro de Hacienda Rodrigo Chaves, la CCSS no hace licitaciones para atender las necesidades de sus hospitales en conjunto. Los centros y departamentos proceden por separado, aunque les sea posible pagar menos por sus adquisiciones si efectuaran compras consolidadas mediante el Sicop. El procedimiento actual “no es sostenible”, afirma Chaves, y debe ser reformado para aprovechar las ventajas de la tecnología moderna.

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