Editorial

Editorial: Precariedad de las pensiones no contributivas

Las pensiones de 144.966 personas, el 96 % de ellas adultas mayores en situación de pobreza y muchas con padecimientos causantes de invalidez, están en peligro de disminuir

La crisis de los regímenes de pensiones ha roto la paz social en muchos países y, en Costa Rica, la desatención a todas las advertencias ha sido la norma.
Por primera vez en la historia, las pensiones de los costarricenses más necesitados podrían sufrir una reducción, el año entrante, de ¢82.000 mensuales a ¢68.464.

Por primera vez en la historia, las pensiones de los costarricenses más necesitados podrían sufrir una reducción, el año entrante, de ¢82.000 mensuales a ¢68.464. Los beneficiarios son 144.966 personas, el 96 % de ellas adultas mayores en situación de pobreza y muchas con padecimientos causantes de invalidez. El 4 % restante tiene parálisis cerebral profunda y, según las autoridades, sus ingresos no sufrirán merma. Se mantendrán en los ¢352.164 mensuales necesarios para apoyar la satisfacción de sus necesidades especiales.

Todos reciben jubilaciones del Régimen No Contributivo (RNC), creado en 1974 para brindar una pensión mínima a quienes no cotizaron a los fondos básicos (Invalidez, Vejez y Muerte, Poder Judicial o Magisterio Nacional). Precisamente por eso, el Estado puede decidir si ajusta los beneficios a la baja o deja de atender nuevas solicitudes.

En el 2020, en media pandemia, no fue posible conceder las 5.000 pensiones normalmente tramitadas al año. Solo hubo 3.654 nuevas jubilaciones del RNC, pero nunca antes se redujeron los beneficios ya concedidos. Para el año entrante, el gobierno presupuestó ¢176.922 millones a sabiendas de que el gasto previsto por la Dirección Actuarial y Económica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ascenderá a ¢210.797 millones.

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