Editorial

Editorial: La involución guatemalteca

Las elecciones del domingo revelan un sistema político paralizado o, peor, en retroceso. El nuevo presidente no ha mostrado ni la capacidad ni el deseo de impulsar cambios esenciales.

Guatemalan candidate for the Vamos (Let's Go) party Alejandro Giammattei shows his inked finger after voting at a polling station in Guatemala City on August 11, 2019. - More than eight million Guatemalans head to the polls on Sunday as former first lady Sandra Torres and opinion poll frontrunner Alejandro Giammattei bid to succeed the corruption-tainted Jimmy Morales as president. (Photo by ORLANDO ESTRADA / AFP)
Guatemalan candidate for the Vamos (Let's Go) party Alejandro Giammattei shows his inked finger after voting at a polling station in Guatemala City on August 11, 2019. - More than eight million Guatemalans head to the polls on Sunday as former first lady Sandra Torres and opinion poll frontrunner Alejandro Giammattei bid to succeed the corruption-tainted Jimmy Morales as president. (Photo by ORLANDO ESTRADA / AFP) ORLANDO ESTRADA

La segunda vuelta electoral, celebrada el domingo en Guatemala, confirmó lo revelado en la primera: será extremadamente difícil un próximo gobierno propiciador de mejoras sustantivas en las condiciones sociales, económicas e institucionales del país. Al contrario, se vislumbra, en el mejor de los casos, una parálisis; en el peor, graves retrocesos.

Los dos candidatos enfrentados en las urnas fueron Sandra Torres, ex primera dama que dos meses atrás había obtenido el 25,7 % de los votos, y el médico y exdirector de prisiones Alejandro Giammattei, quien aspiró por cuarta vez y apenas logró entonces el 13,92 % de apoyo. A pesar de tan anémico resultado en la primera ronda, su triunfo era esperado, por la gran impopularidad de Torres y porque su ventaja electoral se concentraba en las zonas rurales, donde es mucho más difícil movilizar a los votantes.

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