Editorial

Editorial: Infraestructura educativa limonense

El ministro de Educación, Edgar Mora, admite las deficiencias en todo el país y señala las de Limón como las más graves. Las circunstancias ameritan un plan ambicioso, de alcance provincial y coordinado desde la vicepresidencia para aumentar el compromiso y la visibilidad.

02/05/2019. Limón,  Costa Rica. Gira por varias escuelas de la providencia de Limón para ver el estado en que se encuentran. La escuela de Limoncito ahora se encuentra en la iglesia, debido a que el Ministerio de salud los desalojo, de la antigua escuela por que representaba un peligro para los estudiantes, el comedor y oficinas administrativas estan en una casa a 150 metros. En el lugar donde los estudiante reciben clases, contruyeron improvisadas unas aulas, pero si es mucho el sol resulta imposible estar por el calor. En la Foto: Es aqui donde les dan las clases, si es mucho el calor salen a la sombre del arbol. y entre esas piedras reciben educación fisíca. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
02/05/2019. Limón, Costa Rica. Gira por varias escuelas de la providencia de Limón para ver el estado en que se encuentran. La escuela de Limoncito ahora se encuentra en la iglesia, debido a que el Ministerio de salud los desalojo, de la antigua escuela por que representaba un peligro para los estudiantes, el comedor y oficinas administrativas estan en una casa a 150 metros. En el lugar donde los estudiante reciben clases, contruyeron improvisadas unas aulas, pero si es mucho el sol resulta imposible estar por el calor. En la Foto: Es aqui donde les dan las clases, si es mucho el calor salen a la sombre del arbol. y entre esas piedras reciben educación fisíca. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal Alejandro Gamboa Madrigal

La descripción de la escuela del barrio Limoncito parece extraída de una realidad ajena. Sabemos de los problemas de la infraestructura educativa nacional, pero las condiciones constatadas por periodistas de La Nación en Limoncito son de un subdesarrollo difícil de aceptar como propio.

Un niño lleva y trae el ventilador eléctrico del cual depende la posibilidad de dar clases. Sin el aparato, el calor se hace insoportable. Por eso, es tan preciado y la familia del pequeño lo custodia por las noches. La escuela consiste de paredes removibles con latas colocadas encima a manera de techo. Todo objeto de valor dejado en su interior desaparece en la oscuridad de la noche, como sucedió con la instalación eléctrica financiada mediante aportes de la comunidad.

No hace falta decir más para acreditar la profunda vergüenza nacional. El relato del ventilador y la foto de Elián Ruiz con él a cuestas son elocuentes y permiten imaginar las demás condiciones. A 150 metros de distancia, una casita de madera alberga la dirección, la oficina administrativa y la cocina desde donde se trasladan los alimentos hasta las “aulas”. Cuando los tres servicios sanitarios colapsan, las clases son suspendidas.

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