Editorial

Editorial: Incentivos al auto eléctrico

La ley de incentivos rigió durante los años menos propicios para impulsar el cambio de la flotilla vehicular. Ese debería ser argumento suficiente para ampliar los beneficios

14/04/2021     San Pedro. Empresaria Heidi Ávalos, directora ejecutiva de EV Imports, promotora de la movilidad eléctrica a través de los automóviles Tesla. Foto: Rafael Pacheco
14/04/2021 San Pedro. Empresaria Heidi Ávalos, directora ejecutiva de EV Imports, promotora de la movilidad eléctrica a través de los automóviles Tesla. Foto: Rafael Pacheco Rafael Pacheco Granados

Estamos lejos de alcanzar la meta de importar 37.000 vehículos limpios mediante las ventajas incorporadas a la Ley de incentivos y promoción para el transporte eléctrico. Los beneficios expiran el 6 de febrero del 2023, en menos de un año, y hasta la fecha solo ingresaron 2.272 autos de ese tipo. Es apenas el 6% del objetivo anunciado y no se prevé mucho más en el año restante.

El resultado no sorprende, y el único fracaso es la corta duración del trato tributario preferente. Hay varias razones para explicar el resultado, no todas previsibles en el momento de la promulgación de la ley. Entre el 2018 y el 2023, el auto eléctrico y su componente crucial, la batería, habrán avanzado mucho, pero dentro de un año las mayores conquistas tecnológicas todavía estarán por venir.

El siguiente quinquenio, y quizá la próxima década, será el momento clave para la caída del precio, el aumento de la autonomía y la reducción del tiempo de recarga. La batería representa la tercera parte del precio de un auto eléctrico y los fabricantes proyectan reducir rápidamente su costo en los próximos años. La recarga en 15 minutos también está cerca, así como la extensión de la distancia que los vehículos son capaces de recorrer.

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