Editorial

Editorial: Inacción de Japdeva frena desarrollo de limonenses

En esta coyuntura de concesiones políticas, tanto Hacienda como Japdeva deben ser emplazados a definir cuanto antes un plan de pago. El dinero acumulado es mucho, pero la inoperancia también. Son demasiados los años que los limonenses llevan esperando una transformación y no se les puede condenar a más esperas

Japdeva canon megapuerto Limón
Japdeva canon megapuerto Limón Canva

La Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) se ha convertido, paradójicamente, en un lastre para el desarrollo económico de los limonenses. El problema no radica en la entidad, sino en quienes la han administrado porque, o no tienen capacidad ni liderazgo para gestionarla, o responden a fines políticos, no técnicos, que dejan a la deriva la inversión eficiente de los miles de millones disponibles para desarrollo.

El mejor ejemplo es su ineficiencia para ejecutar los fondos del canon pagado por APM Terminals, concesionario del megapuerto de Moín. Dicho dinero debe destinarse a dar una mejor calidad de vida a los habitantes de esta provincia, históricamente relegada por gobiernos y castigada por la pobreza. El fondo acumula, hasta ahora, $102 millones (¢52.000 millones) transferidos por la empresa holandesa, la cual, de acuerdo con el contrato, debe desembolsar mensualmente el 7,5% de sus ingresos brutos.

La administración y ejecución de estos recursos corresponde a Japdeva, cuya responsabilidad es destinarlos exclusivamente a proyectos que impulsen el desarrollo de la vertiente atlántica. Sin embargo, en los últimos dos años –de enero de 2023 a diciembre de 2024–, la Junta apenas ejecutó 2,7% de esos $102 millones, como lo dio a conocer La Nación el 22 de marzo, con base en una auditoría de la Contraloría General de la República.

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