Editorial

Editorial: Explicaciones confusas

La cuestión de fondo es la obligación de proveer mascarillas y otros bienes requeridos para disminuir el riesgo del personal, no las posibles pérdidas económicas de la Caja.

Román Macaya, presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), ensaya por segunda vez una respuesta inaceptable a los traspiés de la institución en la compra de equipos de protección personal para los trabajadores de primera línea en la lucha contra la pandemia. La reiterada explicación evade la cuestión de fondo y resulta obvia hasta causar molestia.

El verdadero tema de fondo es la obligación de proveer mascarillas y otros bienes requeridos para disminuir el riesgo de los encargados de atender pacientes, no las posibles pérdidas económicas. Si existiera una lesión pecuniaria, no pasaría de ser una circunstancia agravante de la mala gestión.

No obstante, el presidente ejecutivo enfatizó que la institución no ha desembolsado pagos por 12 millones de mascarillas contratadas con proveedores inexpertos y, en su mayoría, no entregadas. En el caso de 700.000 mascarillas distribuidas entre los hospitales de todo el país, Macaya recurrió al mismo argumento. Luego de decir que el material se compró bien, pero el proveedor entregó otra cosa, el funcionario señaló: “No debería haber un daño económico si se compraron bien, pero se entregaron mal. En ese caso, la empresa tendría que reponerlas”.

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