Editorial

Editorial: El retiro de visas a políticos, sin explicación alguna de Estados Unidos, es un agravio para Costa Rica

No dar razones de decisiones tan graves es una descortesía total y un desdén por las mínimas consideraciones que se deben a personas elegidas popularmente. Lo peor es que la falta de motivos explícitos y el contexto en que se han producido dan fundamento para especulaciones diversas, ninguna de ellas aceptable

Óscar Arias, retiro de visa de EE. UU.
Óscar Arias, retiro de visa de EE. UU. Canva

Bastó un escueto correo electrónico, sin explicación alguna y con tono estrictamente burocrático, para que el gobierno de Estados Unidos le comunicara el martes a Óscar Arias Sánchez, dos veces presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz 1987, la cancelación de su visa para ingresar a ese país.

La decisión, que siguió el mismo patrón aplicado a cuatro diputados y una alta funcionaria del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), es en extremo grave y, al igual que los casos anteriores, puede calificarse, sin temor a exagerar, como agraviante para Costa Rica, su democracia y la libertad que debe primar en nuestro debate público.

En todos ellos, el anuncio se ha limitado a citar la sección 221(i) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, que les confiere al secretario de Estado y a los oficiales consulares estadounidenses la discrecionalidad de revocar visas. Por tanto, no está en discusión su legalidad. Pero sí hay mucho que censurar sobre su posible naturaleza e implicaciones.

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