Editorial

Editorial: El insulto como método de gobierno

La normalización del lenguaje agresivo desde la Presidencia tiene consecuencias que van más allá de las palabras: deteriora el debate público y profundiza la polarización

Laura Fernández y Rodrigo Chaves, conferencia de prensa
Tanto la presidenta Laura Fernández como su antecesor, Rodrigo Chaves, recurren sistemáticamente a la agresión verbal para descalificar y, al hacerlo, desvían la atención del problema real hacia la reacción que provoca el insulto. Rafael Pacheco Granados
Laura Fernández y Rodrigo Chaves, conferencia de prensa
Tanto la presidenta Laura Fernández como su antecesor, Rodrigo Chaves, recurren sistemáticamente a la agresión verbal para descalificar y, al hacerlo, desvían la atención del problema real hacia la reacción que provoca el insulto. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

El reportaje especial publicado el domingo pasado en este diario, elaborado por la periodista Jailine González a partir del análisis de 59 conferencias de prensa de la Presidencia entre 2022 y 2026, ofrece evidencia sistematizada del uso sostenido del insulto como método de gobierno.

El estudio, que contó con herramientas de inteligencia artificial contrastada contra cada conferencia de origen, documenta una escalada verbal evidente: de 10 frases agresivas identificadas en los primeros meses de la administración Chaves, en 2022, a 37 en los primeros tres meses de la administración de Laura Fernández. De esas 37 frases, 31 corresponden a la propia mandataria y seis al expresidente.

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