“Señores feudales”, “ratas”, “los tres chiflados”, “animales ponzoñosos”, “acusetas”. A lo largo de cinco años cambiaron las palabras de los inquilinos de Zapote y también sus destinatarios. La prensa, los sindicatos, los diputados, los jerarcas judiciales, los manifestantes y los ambientalistas aparecen entre los actores señalados en las conferencias de prensa del Poder Ejecutivo entre el 2022 y el 2026.
La Nación analizó las conferencias semanales de los primeros 100 días tanto del gobierno de Laura Fernández, en el 2026, como de Rodrigo Chaves, en el 2022. Para observar cómo evolucionó el lenguaje y el discurso, el estudio incluyó periodos comparables del 2023, el 2024 y el 2025, de mayo a mediados de agosto de cada año. En total se analizaron 59 conferencias de prensa.
Estos periodos se analizaron bajo los mismos criterios. La extracción de los hallazgos contó con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial y cada resultado se verificó con la conferencia de prensa de origen.
El análisis encontró cambios en los blancos y en las formas de confrontación: de grupos amplios a personas con nombre y apellido; y de metáforas animales y corporales a expresiones de ridiculización e infantilización. También identificó una división recurrente entre un “nosotros” y un “ellos”, así como diferencias en el repertorio de expresiones utilizado por Chaves y Fernández.
¿Cómo se construye la imagen del adversario?
Dar un nombre o una etiqueta al “otro” contribuye a construir una imagen ante quienes reciben el mensaje. Adrián Vergara Heidke, lingüista y catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), explica que el lenguaje interviene en la forma de percibir, comprender y clasificar la realidad.
El análisis de La Nación muestra que esa construcción toma distintas formas según el blanco de las expresiones ofensivas. Chaves llamó “señores feudales autocoronados” y “ratas” a actores vinculados con la prensa en el 2022. En el 2024 aparecieron “los tres chiflados” para referirse a diputados de oposición y, en el 2025, “animales ponzoñosos” para aludir a funcionarios del Poder Judicial. En estos casos, el señalamiento no se limita al desacuerdo, sino que atribuye características a la persona o grupo señalado.

Según Vergara, estas estrategias adquieren especial importancia cuando quienes reciben el mensaje no conocen directamente a estas personas o grupos señalados, pues la forma en que se les describe puede influir en la percepción y la opinión que se forma sobre ellos.
Carlos Sandoval García, comunicador y académico de la UCR, observa además un cambio en quienes ocupan el papel del adversario. Señala que, antes del gobierno de Chaves, los contrarios en la narrativa política costarricense solían ubicarse fuera del país, como ocurría con las personas migrantes. Desde la llegada de Chaves al poder, aprecia un desplazamiento hacia actores internos, primero la prensa y, posteriormente, el Poder Judicial.
“La amenaza hoy es interna, no es externa”, resumió.
Cuando las palabras reparten culpas: ‘nosotros’ frente a ‘ellos’
El análisis de La Nación encontró una división recurrente entre grupos. Chaves, por ejemplo, contrapuso a los “ticos con corona” con el resto de la ciudadanía. Esa separación también aparece de forma explícita en expresiones como “gobierno del pueblo” y “enemigos del pueblo”, que sitúan a unos dentro del colectivo y a otros fuera de él.
Vergara explica que hablar desde ese “nosotros” permite presentar una posición como colectiva y darle mayor peso. “Deja de ser una opinión individual y es una opinión del grupo, de nosotros, el grupo”, señaló. Esa construcción también puede generar identificación mediante categorías como “pueblo”, “ciudadano” o “gente trabajadora”.

Esas dinámicas aparecen desde finales de los años 70 en los planteamientos de Stuart Hall, teórico de la comunicación y de los estudios culturales. Hall analizó cómo, en el contexto político del Reino Unido, el discurso puede reestructurar el campo de batalla de una disputa al vincular grupos con determinadas posiciones políticas y modificar tanto el lugar que ocupan como el peso de ciertas ideas.
En esa lógica, Hall también analizó la construcción de “demonios populares”: figuras cargadas de significados negativos a las que se atribuyen problemas o responsabilidades. En el contexto británico abordó, entre otros ejemplos, la representación del “vividor” o “parásito social”. En las conferencias analizadas por La Nación aparecen construcciones comparables cuando Chaves habla de gremios que “ordeñan” recursos de la CCSS o de medios que “chupan” pauta estatal.
El uso de metáforas para desacreditar
A las etiquetas utilizadas en los discursos se suma otra capa: las metáforas. Vergara explica que estas permiten relacionar asuntos complejos con imágenes conocidas y fáciles de recordar.
El análisis de La Nación identificó distintas formas de degradación. Una recurre a animales: “ratas”, “culebra”, “alacrán” y “animales ponzoñosos”. Otra traslada el conflicto a la enfermedad o el deterioro: “cáncer”, comisiones “atrofiadas” y “mentes morbosas”. También aparecen formas de ridiculización e infantilización: “los tres chiflados”, “berrinches”, “acusetas” y “mentirosillos”.
Estas imágenes pueden incidir en la valoración de la persona señalada, especialmente cuando se le despoja discursivamente de características humanas. “Cuando tratamos a una persona como animal (...), estamos desprestigiando a esa persona como ser racional, pensante”, explicó Vergara. Según el lingüista, al quitarle esa racionalidad también se reduce el peso que puede concederse a su opinión.
El repertorio de metáforas cambia entre Chaves y Fernández. El análisis de La Nación muestra que en Chaves predominan imágenes animales, corporales y asociadas con enfermedades, mientras en Fernández cobran mayor presencia la infantilización y las referencias cotidianas: “pataletas”, “acusetas”, “mentirosillos”, “chismes” y “viejas de patio”.
Vergara añade, además, que estas elecciones no solo caracterizan a la persona o grupo señalado, sino que también proyectan una imagen de quien habla.
David Díaz Arias, historiador y catedrático de la UCR, hace valoraciones sobre esa imagen en el caso de Chaves. Identifica en su discurso un estilo de “hombre fuerte” vinculado con una cultura política patriarcal, aunque advierte que no es nuevo en Costa Rica. Como antecedente señala a José Figueres Ferrer, particularmente durante su gobierno de 1970 a 1974, y relaciona ambos estilos con la figura del caudillo.
En esa misma línea, Carlos Sandoval señala una diferencia respecto a Fernández: “Chaves tiene a su haber como un plus (...) la cultura machista de la cual es representante. Ella (Laura Fernández) no tiene eso”.
Cuando los ataques dejan de ser colectivos y pasan a tener ‘nombre y apellidos’
El paso de los años modificó el grado de personalización de los ataques. El estudio de La Nación muestra que en el 2022 y el 2023 predominaban blancos colectivos, como las élites, los gremios de la CCSS, la prensa y sectores de la oposición. En el 2024, el señalamiento alcanzó con mayor frecuencia a diputados específicos, entre ellos Ariel Robles del Frente Amplio, Vanessa Castro del Partido Unidad Social Cristiana y la independiente Johana Obando .
Para el 2025, esa individualización se trasladó a jerarcas del Poder Judicial. Entre los señalados aparecen el fiscal general, Carlos Díaz; el entonces director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Randall Zúñiga; y los magistrados Orlando Aguirre y Patricia Solano. Las descalificaciones incluyen cuestionamientos a su capacidad y expresiones como “mentirosos” o “animales ponzoñosos”.

La diferencia entre atacar una institución y señalar a una persona puede ser relevante para quien recibe el mensaje. Vergara destaca que investigaciones recientes sobre opinión pública han encontrado una mayor tendencia a creer una acusación cuando se personaliza. “Cuando se individualiza una persona concreta con nombre y apellido, se cree más”, afirmó.
En el 2026 se combinan ambas formas de señalamiento. El Poder Judicial aparece como blanco en su dimensión institucional, mientras algunos de sus jerarcas también reciben ataques de manera individual.
El recorrido entre el 2022 y el 2026 muestra que la confrontación ha sido recurrente y ha ampliado su repertorio de blancos. También evidencia que cambiaron las características de los ataques. En los periodos comparables analizados se registraron 10 frases agresivas en el 2022, 11 en el 2023, 17 en el 2024 y 18 en el 2025. En el 2026 fueron 37: 31 pronunciadas por Laura Fernández y seis por Rodrigo Chaves.
En sus primeros 100 días, Fernández registra incluso más frases agresivas que las contabilizadas para Chaves en cada uno de los periodos comparables analizados. Sin embargo, su lenguaje es distinto: mientras en Chaves predominan imágenes animales, corporales y asociadas con enfermedades, Fernández recurre más a la ridiculización, la infantilización y expresiones cotidianas. La confrontación permanece, pero cambiaron las palabras y la forma de atacar.
Metodología
- La Nación analizó 59 conferencias de prensa semanales de Casa Presidencial disponibles en YouTube dentro de las franjas de tiempo seleccionadas: nueve de 2022, 11 de 2023, 15 de 2024, 12 de 2025 y 12 de 2026.
- Para Rodrigo Chaves se tomó como punto de partida la franja correspondiente a sus primeros 100 días de gobierno, entre mayo y agosto de 2022, y se replicó ese mismo periodo del año en 2023, 2024 y 2025 para observar la evolución de su discurso en ventanas comparables.
- Para Laura Fernández se estudió la franja correspondiente a sus primeros 100 días de gobierno en 2026. En cada periodo se incluyeron las conferencias semanales de los miércoles que fue posible localizar en el canal oficial de YouTube de Casa Presidencial, por lo que la cantidad varía entre años según el material disponible.
- No se analizaron entrevistas, cadenas nacionales, discursos, publicaciones en redes sociales ni intervenciones realizadas en otros espacios. Las transmisiones fueron localizadas, descargadas y organizadas mediante un procedimiento automatizado desarrollado para esta investigación.
- A partir de las transcripciones se realizó un análisis de contenido asistido por inteligencia artificial, procesando cada año por separado y bajo los mismos criterios. Se identificaron insultos, ataques y expresiones de descalificación; las expresiones concretas utilizadas; las personas, grupos o instituciones contra las que se dirigían; las formas empleadas para nombrar esos blancos; y las metáforas utilizadas como recursos de ataque y sus campos de referencia, como el bélico, animal o relacionado con enfermedades.
- En 2026, las conferencias del gobierno de Laura Fernández incluyen también intervenciones de Rodrigo Chaves, por lo que las expresiones de ambos se atribuyeron y analizaron por separado según quién las pronunció, y no simplemente según el gobierno al que correspondía la conferencia. La inteligencia artificial se utilizó como herramienta de apoyo para localizar, extraer y clasificar fragmentos dentro del corpus previamente delimitado, no como fuente independiente de información.