Editorial

Editorial: El derecho del ICE a desperdiciar

La empresa estatal incumple las obligaciones impuestas a los concesionarios del espectro porque la lógica del ordenamiento es asegurar su explotación en beneficio del país

2-enero-07 10:00am fotografa Adriana Ovares
Desde hace 8 meses la empresa Soley sub-contratada por el ICE colocan el ducto donde va la fibra optica, este es un proyecto de fontera a frontera
Hugo Alvarez, Victor Velazques y David Rodriguez. Trabajos de canalización de fibra óptica para Internet de banda ancha.
2-enero-07 10:00am fotografa Adriana Ovares Desde hace 8 meses la empresa Soley sub-contratada por el ICE colocan el ducto donde va la fibra optica, este es un proyecto de fontera a frontera Hugo Alvarez, Victor Velazques y David Rodriguez. Trabajos de canalización de fibra óptica para Internet de banda ancha.

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) tiene secuestrado el desarrollo tecnológico nacional, pero, según la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel), la liberación del rehén puede hacerse sin riesgo. La empresa estatal rehúsa devolver las frecuencias necesarias para desarrollar redes 5G y, con ellas, dar un largo salto adelante en el campo de las telecomunicaciones, pero, en las circunstancias del caso, la ley permite cancelar las concesiones sin compensación alguna.

La clave está en el completo desperdicio de las frecuencias o, en el mejor de los casos, su subutilización. Nada podría reclamar el ICE al Estado si en uso de la facultad establecida en el artículo 22 de la Ley General de Telecomunicaciones emitiera una declaratoria de interés público para extinguir la concesión antaño otorgada a la empresa estatal.

Por otra parte, sería aleccionador ver si el ICE intenta hacerse indemnizar por la cancelación de concesiones de las cuales no deriva provecho alguno, salvo impedir a terceros el desarrollo de las redes de telecomunicaciones indispensables para impulsar el progreso nacional. Según la Sutel, el ICE perdería en los tribunales; sin embargo, a nadie puede caber duda del alto precio para su reputación si pretende resarcimiento por la cancelación del «derecho» a desperdiciar un valioso bien público.

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