Editorial

Editorial: De la primera fila al penúltimo lugar: Costa Rica en la ONU

En el trasfondo de la destitución del canciller están cinco años de ausencias presidenciales a la Asamblea General de la ONU. La credibilidad del país ha sufrido y ha afectado la posibilidad de que una costarricense ocupe su Secretaría General

Laura Fernández, presidenta de Costa Rica, y Boris Marchegiani, embajador ante la ONU.
Laura Fernández, presidenta de Costa Rica, y Boris Marchegiani, embajador ante la ONU. Archivo LN
Laura Fernández, presidenta de Costa Rica, y Boris Marchegiani, embajador ante la ONU.
Laura Fernández, presidenta de Costa Rica, y Boris Marchegiani, embajador ante la ONU. (Archivo LN/Fotocomposición)

Costa Rica cumplió la pasada semana cinco años de ausencia presidencial ininterrumpida en el debate de alto nivel que celebra cada año la Asamblea General de las Naciones Unidas. Tan ostensible desdén de nuestro gobierno resulta en extremo grave.

La delegación oficial, que inicialmente estuvo encabezada por el canciller Manuel Tovar, quedó sin liderazgo con su salida. Debió sustituirlo entonces el neófito, recién llegado y cuestionado embajador Boris Marchegiani. La semilla del problema se plantó desde que la presidenta Laura Fernández optó por no asistir.

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