Editorial

Editorial: Chocolate sin cacao

Un examen detallado de los acuerdos revela la verdad del diálogo y la enorme distancia entre sus propuestas y las necesidades.

Gobierno, empresarios, grupos de mujeres, sindicatos,  cooperativistas, solidaristas, representantes religiosos y demás agrupaciones participan en el diálogo multisectorial. Foto: Roberto Carlos Sánchez para LN.
Gobierno, empresarios, grupos de mujeres, sindicatos, cooperativistas, solidaristas, representantes religiosos y demás agrupaciones participan en el diálogo multisectorial. Foto: Roberto Carlos Sánchez para LN. Roberto Carlos Sanchez

La satisfacción expresada por los participantes en el diálogo multisectorial convocado por el gobierno se explica con facilidad a partir de los acuerdos anunciados el sábado. Ninguno de los sectores representados sufrió menoscabo de sus intereses y todos acudieron al ejercicio con ese objetivo en mente. En este aspecto, el diálogo fue un éxito.

Nadie, salvo el país, perdió. No hay aumento de impuestos y tampoco ajustes estructurales para conseguir una reducción del gasto. Las medidas de ahorro son tan poco controvertidas o francamente inevitables que no hacía falta dialogar para acordarlas. Por tanto, no se les puede considerar producto del ejercicio promovido por el gobierno. Aparecen en la suma total para disimular el fracaso.

El 0,43 % del PIB atribuido al recorte del presupuesto en ¢150.000 millones es un compromiso adquirido con anterioridad, gracias a la firmeza de la oposición legislativa y a pesar de las maniobras del gobierno. No tiene relación alguna con el diálogo, salvo su aparición en la lista de ahorros.

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