Editorial

Editorial: Abusos en el deporte nacional: ‘Muchos lo sabían, pero nadie hizo nada’

Costa Rica tiene el desafío de transformar el deporte en un verdadero territorio de cero tolerancia frente a cualquier forma de abuso, y se empieza por creerles a las víctimas. Para no perpetuar la impunidad, es urgente poner bajo los reflectores un tema que se evita públicamente

No al abuso sexual
No al abuso sexual Shutterstock

“Muchos lo sabían, pero nadie hizo nada”. Con esa frase potente y dolorosa, la exnadadora y exseleccionada nacional Marcela Cuesta comenzó a romper años de silencio sobre los abusos que habría sufrido en el deporte. Luego se le unió la medallista olímpica Claudia Poll: “Yo sufrí todas las agresiones posibles… Todas”. Y también el excampeón Manuel Rojas: “Por muchos años, la agresión fue una agresión física, una agresión psicológica”. A los 18 años, en la cima de su carrera deportiva, decidió ponerle fin.

Impactante también es el relato de una exseleccionada nacional de taekwondo, quien hoy tiene 19 años. En noviembre de 2024, acudió a la Fiscalía de Pavas para denunciar que fue violada por su entrenador cuando tenía 15, y señaló al presidente de la Federación Costarricense de Taekwondo (FCT) por no haberla protegido.

El abogado de la joven fue contundente: durante años, hubo indiferencia. Los abusos no solo truncaron un sueño deportivo, sino que dejaron cicatrices profundas. La joven tardó tres años en reunir la fortaleza emocional para alzar la voz. Durante ese tiempo, atravesó un proceso doloroso que incluyó un intento de suicidio. Estos dos lamentables casos, denunciados con pocos meses de diferencia, deben convertirse en una oportunidad para transformar el deporte en un verdadero territorio de cero tolerancia frente a cualquier forma de abuso. No basta con declaraciones, se requiere un compromiso real y sostenido para garantizar entornos seguros en todos los ámbitos.

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