Editorial

Editorial: A favor de las mascarillas bien usadas

Las autoridades deben atender el llamado de la Academia de Ciencias para recomendar su empleo.

11/02/2019. San Miguel. Escuela Jacinto Rodriguez activa protocolo de  seguridad antes Erupciones del volcán Poas. Estudiantes de 4 grado recibieron clases con una mascarilla para así evitar que la ceniza del volcán afectara su salud.  La maestra a cargo Karolina Angulo. Fotografías: Graciela Solís
11/02/2019. San Miguel. Escuela Jacinto Rodriguez activa protocolo de seguridad antes Erupciones del volcán Poas. Estudiantes de 4 grado recibieron clases con una mascarilla para así evitar que la ceniza del volcán afectara su salud. La maestra a cargo Karolina Angulo. Fotografías: Graciela Solís GRACIELA SOLIS

El presidente de la Academia Nacional de Ciencias, Walter Fernández, envió una carta al ministro de Salud, Daniel Salas, y al presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social, Román Macaya, solicitándoles, en nombre de su representada, recomendar el uso de mascarillas a quienes circulen por espacios públicos. El pedido debe ser atendido por lo que persigue: que esa protección sea parte del conjunto de medidas preventivas para aminorar el contagio de la covid-19. Sin duda, hay otras más imprescindibles, pero no conviene desdeñar el impacto positivo de las mascarillas.

Hasta el momento, nuestras autoridades han sido renuentes a recomendarlas por cuatro razones fundamentales. La primera es que la evidencia científica no es definitiva en cuanto a la eficacia para evitar el contagio, aunque sí las recomiendan como protección indispensable para el personal médico. La segunda tiene que ver con esto último: que un uso extendido genere escasez y afecte a quienes más las necesitan. La tercera, evitar que quienes las utilicen descuiden el resto de las precauciones que deben observar durante la pandemia, particularmente quedarse en casa, cubrirse la boca al toser o estornudar, y respetar el distanciamiento físico y el lavado frecuente y concienzudo de manos. La última preocupación ha sido que una inadecuada manipulación por parte de los usuarios aumente, en lugar de disminuir, las posibilidades de contagio.

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