
Las iglesias cristianas de Gaza, la católica y la ortodoxa, están predicando con el ejemplo en contraposición a las corrientes políticas-religiosas que respaldan los planes de Trump y Netanyahu de desplazar a millones de personas para crear una “Riviera de Oriente Próximo” (así, con nombre de proyecto inmobiliario).
La historia ha registrado lamentables hechos de numerosas iglesias. En el caso de la cristiana, se pueden citar, por ejemplo, los juicios de la Inquisición, la expulsión de los judíos de la península ibérica y la neutralidad frente a la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.
Sin embargo, hoy, las Iglesias católica y ortodoxa no solo advierten sobre la destrucción y muerte que se vive en Gaza, sino que rechazan la orden de Israel de salir de la ciudad porque no abandonarán a los civiles que protegen.
El 26 de agosto, el Patriarcado Latino de Jerusalén y el Patriarcado Griego Ortodoxo de Jerusalén emitieron una declaración conjunta. Explicaron que sacerdotes y monjas decidieron mantener los campamentos de refugiados de la iglesia ortodoxa de San Porfirio y la iglesia católica de la Sagrada Familia. Esta última, por cierto, fue blanco de un bombardeo en julio, con un saldo de tres muertos y diez heridos.
“En el momento de esta declaración, ya se han emitido órdenes de evacuación para varios barrios de la ciudad de Gaza. Siguen llegando noticias de intensos bombardeos. Parece que el anuncio del gobierno israelí de que ‘se abrirán las puertas del infierno’ está adquiriendo efectivamente connotaciones trágicas”, escribieron.
Según los patriarcados, los refugios albergan ancianos, mujeres, niños y discapacitados, con el agravante de que muchos están desnutridos: “Abandonar la Ciudad de Gaza y tratar de huir hacia el sur equivaldría a una sentencia de muerte (...). No sabemos exactamente qué sucederá sobre el terreno, no solo por nuestra comunidad, sino por toda la población”.
Según reportó la agencia de noticias AFP, solo hay 650 católicos y cristianos ortodoxos en la Franja de Gaza, por lo que la decisión de las iglesias parece ir más allá del apoyo a sus propios feligreses.
“No puede haber un futuro basado en el cautiverio, el desplazamiento de palestinos o la venganza”, aseveraron los líderes cristianos, al tiempo que recordaron las palabras del papa León XIV contra el exilio forzado. Ojalá la historia les dé un justo lugar a estas congregaciones, pero depende de quién la escriba.
