Columnistas

Los rumbos inciertos que nos esperan

Si algún concepto, impulso o variable ha caracterizado el año que hoy termina y marcará el que mañana comienza, es la incertidumbre

Si algún concepto, impulso o variable ha caracterizado el año que hoy termina y marcará el que mañana comienza, es la incertidumbre. La covid-19 se lleva el trofeo, con sus retos inesperados en salud, economía, sociedad, acción pública y condición humana, y un impacto universal-nacional pocas veces visto; por ello, más aleccionador.

Pero podemos añadir, como otras fuerzas con similar condición, el deterioro ambiental (clima y biodiversidad), los flujos migratorios incesantes, la aceleración tecnoinformática (computación cuántica, inteligencia artificial, robótica, metaverso) y su intersección con la genética, la descontrolada competencia por monetizar el espacio extraterrestre y, algo más terrenal, pero igualmente incierto, las renacidas tensiones geopolíticas, sobre todo, en Europa oriental y la región indopacífica.

Ni aquí ni en ninguna parte escapamos de su impacto multidimensional, aunque las diferencias en cómo dirigirlo (para muy pocos) o asumirlo y administrarlo (para la mayoría) varían dramáticamente.

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