Columnistas

Los gatos pardos del presente

En el mundo, la democracia retrocede, y ese repliegue llegó a la cuna de la democracia moderna

Hace unos años volví la mirada al pasado, y en esas reminiscencias interpretaba el sentido de eventos pretéritos, acaecidos 10 años antes. Me referí, entonces, a Hegel, cuando él ponderaba los desconciertos de su tiempo, con Revolución francesa, guerras napoleónicas y restauración monárquica incluidas. Era difícil para cualquiera vislumbrar el futuro que esas convulsiones perfilaban. A pesar del caos, Hegel era optimista.

Hoy nos toca otear el horizonte. Los signos de los tiempos se debaten entre luces tecnológicas, patriotismos azarosos y una civilización impotente ante su propio cataclismo climático.

“En un pozo de sombra, la humanidad se encierra”. Así, presentía Darío la inminencia de una guerra mundial. Y ocurrió, como naufragio impensable de la razón frente a la pasión nacionalista. Sin embargo, de dos hecatombes floreció, a la postre, nuestro mundo globalizado.

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