
Decenas de medios de comunicación fuimos al traspaso de poderes el pasado viernes 8 de mayo, pero ninguno retrató el evento como lo hizo el ojo de una fotógrafa costarricense. En las imágenes de Glorianna Ximendaz, el hecho es alabanza, esclavitud, patriotismo, orgullo, fe, dogma, injerencia, disciplina, ¿fanatismo?, MAGA, política, muecas, elegancia, barras y estrellas, ametralladora, mezcolanza religiosa, pulcritud, jaguar, criptomonedas y basura, respectivamente.
El sol abrasador no impidió que el flash de la cámara de Ximendaz dibujara sombras para subrayar los residuos VIP de los invitados: tetrabriks, tereftalatos de polietileno y aluminios. En esa foto, la última, las dos sillas del primer plano parecen preguntar al espectador: ¿qué opina de esta galería?

En mi caso, agradezco la sensibilidad de contar el país con coloridas explosiones de realismo.
La séptima imagen es un video en el cual un aparente seguidor de Laura Fernández dice:
“(...) Totalmente: necesitamos por lo menos una base militar de Estados Unidos aquí, porque, de lo contrario, Costa Rica va a ser siguiendo… Va a seguir siendo despreciado y hasta… Hasta… Eh… Falto de respeto”. (sic)
En el resto del carrusel hay varios elementos intrusos más en el marco del traspaso, pero que, en el actual orden de las cosas, son comprensibles, como gorras de “Make America Great Again”, banderas modernas de Estados Unidos, enseñas de Israel y un sombrero pro-bitcóin en apoyo a un presidente de tres países más al norte –quien, por cierto, ese día recibió a Miguel Bosé en vez de visitar a su homóloga Fernández–. Pero un objeto, en particular, sobresale por su incongruencia: la bandera de batalla de los Estados Confederados de América usada en la Guerra Civil norteamericana (1861- 1865), conocida como la “Cruz del Sur”. ¿Sabrá su dueño que dicho estandarte se asocia con racismo, supremacía blanca y opresión racial? Imposible saberlo, elocuente misterio.
A la misma hora de esa foto, bajo el mismo calor, en el mismo estadio, dos jóvenes universitarias fueron detenidas por la Fuerza Pública por llevar otra bandera: la de Palestina.
Le hice consultas al Ministerio de Seguridad Pública, pero su portavoz me quedó debiendo la respuesta que prometió. En un comunicado de prensa emitido el día mismo del arresto –y que me reenvió para esta columna– únicamente se precisa:
“En los casos atendidos, se reporta la aprehensión de dos personas identificadas con los apellidos Vindas y Bermúdez, quienes fueron aprehendidas alrededor de la 1 de esta tarde en las afueras del Estadio Nacional, tras protagonizar una alteración al orden público mientras portaban una bandera de Palestina. Ambas fueron remitidas a la Fiscalía de Flagrancia”.
Las jóvenes durmieron en una celda y salieron a comienzos de la tarde del sábado 9, sin explicaciones. Dos preguntas urgen respuesta pública:
En 2026, ¿es delito portar ciertas banderas en Costa Rica?
¿O se trató de una detención ilegal?
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Fabrice Le Lous es el director de ‘La Nación’.
