Columnistas

La reforma del día después

Es hora de que empecemos a sumar adeptos a la simplificación tributaria.

Diez años de crecimiento desenfrenado del gasto público finalmente nos está pasando factura. La economía se ha desacelerado, la recaudación cae y al gobierno se le dificulta cada vez más conseguir los recursos prestados que requiere su deficitaria operación. La situación de liquidez es tan apretada que ha debido optar por un recurso de última instancia: la emisión de letras del tesoro para que el Banco Central lo financie mediante la proverbial puesta a funcionar de la maquinita de hacer billetes.








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