Columnistas

La ideología de gastar mucho porque otros pagan

Romper la regla fiscal para seguir gastando justo cuando se inicia la campaña electoral levanta sospechas

El gobierno invocó una cláusula de salida de la regla fiscal para autorizar un aumento del gasto al MEP, al CNP y al INA por ¢104.000 millones.

En otras circunstancias, la medida se justificaría como una ayuda para la gente que la está pasando muy mal, porque no encuentra empleo debido a la crisis económica producto de la pandemia.

Pero en momentos en que la economía está en la cuerda floja, como comenté la semana pasada, y que un traspié nos mandaría al precipicio, incumplir la regla fiscal es una pésima señal del compromiso del gobierno (del país) de hacer los esfuerzos requeridos a fin de estabilizar la economía.

Además, la propuesta de dar más dinero al CNP, tras haberse demostrado que está pagando sobreprecios por los productos que compra, se ve todavía peor. En lugar de ordenar una revisión exhaustiva de la actuación del CNP, el presidente Alvarado reconoce que sí se está pagando de más, y lo justifica diciendo que es por razones ideológicas.

Argumenta que esos sobreprecios no los paga el consumidor, sino el Estado —o sea, los costarricenses por la vía de más impuestos—. Dice que eso está bien, pues hay que subsidiar a los pequeños productores que de otra manera no podrían vender sus productos en el mercado.

De nuevo, el presidente no quiere darse cuenta de que una gran parte de ese subsidio termina en manos de intermediarios, no de pequeños productores.

Lo que eso nos muestra es que la ideología del presidente Alvarado es aquella según la cual «el Estado puede seguir gastando a sus anchas, porque, de por sí, la plata la ponen otros».

Romper la regla fiscal para seguir gastando, justo cuando se inicia la campaña electoral, levanta la sospecha de que la intención de este gobierno es prolongar la vida de programas sociales que son muy populares (entrega de canastas de víveres a todos los estudiantes, no importa si los papás tienen empleo) con el propósito de ganar más votos en las elecciones para su partido, el PAC.

Envía, además, la señal a los diputados de oposición —adversarios políticos en las elecciones—de que el gobierno quiere que le aprueben nuevos impuestos y más deuda no para reducir el déficit y estabilizar la economía, sino para seguir gastando.

Ese actuar pone en riesgo el que los diputados de oposición aprueben los proyectos restantes para cumplir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y, por ende, la estabilidad económica.

lmesalles@ecoanalisis.org

El autor es economista.

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