
En la entrega anterior presenté las dos primeras líneas de acción: la política cambiaria activa del BCCR y el mecanismo QDMTT + Fondo Internacional que captura para Costa Rica el 15% de impuesto mínimo global, dinero que hoy va a fiscos europeos, americanos y asiáticos, y que –al invertirse internacionalmente– contribuye a estabilizar y corregir gradualmente el tipo de cambio.
Este artículo desarrolla la tercera acción, describe cómo las tres se refuerzan mutuamente y evalúa la viabilidad de implementarlas.
Acción 3: Zonas francas + bono en dólares + cuentas para trabajadores
El flujo del Qualified Domestic Minimum Top-up Tax (QDMTT) no solo acumula en el Fondo Internacional: una porción –estrictamente limitada a los retornos que el fondo genere, nunca al principal– se distribuye cada mes como un pago adicional en dólares a los pensionados del IVM, completamente separado de la pensión en colones, que no se modifica en ningún momento.
No es una reestructuración de la pensión existente. Es un dividendo que la nación paga a sus mayores del éxito del modelo exportador. El monto inicial será modesto –del orden de $15 a $25 mensuales– y crece automáticamente con el rendimiento del fondo según una regla matemática, no política. Una regla es simple e innegociable: el bono de ningún año puede superar la recaudación QDMTT de ese mismo año.
El efecto cambiario del bono es real: entre 30% y 50% de lo pagado no toca el mercado cambiario en el corto plazo. Pensionados que mantienen sus dólares en ahorros o los usan para compras importadas no los convierten en Monex.
Más importante: el bono normaliza la tenencia de dólares entre todos los niveles de ingreso, rompiendo así la barrera que hoy separa el ahorro en moneda extranjera de los sectores de mayor poder adquisitivo del resto de la población. Es un mecanismo de democratización financiera en sí mismo.
Los trabajadores que contribuyen activamente al IVM reciben un crédito anual en dólares en una subcuenta personal dentro del fondo, proporcional a sus semanas cotizadas. Ese crédito se invierte internacionalmente y se capitaliza durante toda la vida laboral. Mientras permanece en el fondo, está 100% esterilizado. El trabajador joven de hoy acumula con horizonte de 30 años de crecimiento compuesto.
La extensión del modelo de zona franca a nuevos sectores cierra el círculo. Bajo el QDMTT, cada nueva empresa que ingresa genera contribuciones adicionales a la CCSS: la expansión es fiscalmente positiva e invierte el incentivo político porque beneficia directamente a los pensionados.
Sectores candidatos son: turismo de alta gestión, servicios digitales exportados, agroexportación de alto valor y empresas costarricenses de tecnología. Los umbrales se escalan al tamaño de cada empresa.
El turista extranjero que visita un hotel inscrito en el modelo expandido contribuye, a través del QDMTT, a la pensión del adulto mayor en Cartago.
Cómo se refuerzan las tres acciones
La acción cambiaria (1) evita que el superávit de divisas se traduzca íntegramente en apreciación del colón. El QDMTT y el Fondo (2) capturan parte del superávit y lo invierten internacionalmente, produciendo esterilización genuina: el modelo en su conjunto genera entre $400 y $900 millones anuales de demanda de dólares que no existen hoy, lo que representa del 15% al 35% del superávit estructural. El bono, las cuentas y la expansión del modelo (3) distribuyen los beneficios y amplían la base generadora de QDMTT.
El ciclo se retroalimenta: más zonas francas generan más QDMTT, que nutre un fondo mayor, que paga un bono más alto, que convierte a más ciudadanos en defensores del modelo.
La ganancia cambiaria se acumula: en lugar de continuar la trayectoria actual –que llevaría al colón a nuevos mínimos competitivos en un lapso de entre 3 y 5 años–, la propuesta estabiliza el tipo de cambio y abre el espacio para una corrección gradual de 8% a 12% hacia niveles más competitivos en el horizonte de 7 a 10 años.
Ese es el espacio donde el país y las empresas pueden concentrarse en resolver los demás factores de competitividad –infraestructura, educación, burocracia– sin hacerlo con el lastre de una moneda que se sigue apreciando.
La alianza con Estados Unidos y Noruega
Estados Unidos –el mayor inversionista en zonas francas costarricenses– tiene interés directo en la estabilidad del país más democrático de Centroamérica.
Las empresas estadounidenses pagarían el QDMTT con crédito contra su sistema de impuesto mínimo: el ingreso redistribuye a Costa Rica sin impacto neto en su carga total. La confirmación de compatibilidad del QDMTT con CAFTA-DR es el primer entregable por gestionar con el Departamento del Tesoro.
En junio de 2025, La Lima Free Zone y Coyol Free Zone se convirtieron en las primeras zonas francas de América Latina en recibir certificación de transparencia de la OCDE: Costa Rica ya opera con los estándares que el Pilar Dos exige.
Noruega –cuyo fondo soberano es el mayor del mundo– tiene interés institucional en el Pilar Dos como precedente global. La relación diplomática bilateral, construida sobre cooperación ambiental, provee el canal. Un acuerdo técnico con el Norges Bank Investment Management (o NBIM, la división del Banco Central de Noruega encargada de gestionar el Fondo de Pensiones del Gobierno noruego) no requiere legislación y sería el primer hito de implementación.
Una coalición inusualmente amplia
La viabilidad política es alta, porque la coalición natural de esta propuesta es inusualmente diversa.
Pensionados y trabajadores apoyan todo lo que fortalezca la CCSS. Las empresas de zona franca prefieren pagar el 15% en Costa Rica que en Europa o Estados Unidos y, además, se benefician de la corrección cambiaria que el fondo produce. Los exportadores y operadores turísticos apoyan un tipo de cambio más competitivo. El FMI ve con buenos ojos la solución a la deuda CCSS y la mejora de los ratios fiscales.
Mucho puede comenzar hoy sin legislación: ampliar la inversión internacional del IVM al límite autorizado, adoptar la doctrina de intervención esterilizada en el BCCR e iniciar el contacto con NBIM.
Lo que requiere legislación es: la Ley QDMTT, la Ley del Fondo, la Ley de Conciliación de la Deuda, y la reforma a la Ley de Zonas Francas.
Un coordinador para llevarlo a buen puerto
Una propuesta de tres acciones coordinadas necesita un articulador institucional. El Banco Central de Costa Rica (BCCR) es esa figura: independiente del ciclo político, con autoridad macroeconómica sobre las tres dimensiones de la propuesta, e interlocutor natural con el FMI, el Tesoro y NBIM.
El mecanismo no requiere nueva legislación: un decreto ejecutivo crea una comisión presidida por el presidente del BCCR, con la CCSS, Hacienda, Comex y representantes de Azofras y AmCham. Mandato: 90 días para la propuesta técnica y 180 días para el paquete legislativo, con informe trimestral.
Hay, además, una razón de fondo: fue la política del Banco Central –tasas reales excesivas y ausencia de intervención esterilizada– la que permitió que el superávit de divisas se convirtiera en apreciación del colón. Liderar esa corrección le corresponde entonces al BCCR.
La narrativa del desarrollo compartido
La narrativa central puede enunciarse en una sola oración: las empresas más productivas de Costa Rica serán el motor de la pensión de cada costarricense.
Intel, Amazon, Abbott y sus sucesoras se convierten en contribuyentes a la jubilación del maestro en Cartago, del agricultor en Guanacaste y del programador en Escazú. Y al hacerlo, recuperan la competitividad que el colón les ha estado quitando.
El éxito del modelo y el bienestar de todos los costarricenses dejan de ser fuerzas opuestas y se convierten en la misma fuerza.
El régimen de zonas francas fue diseñado cuando la inversión extranjera era un enclave. Hoy, con más del 57% de sus compras en la cadena doméstica y un impacto cambiario que afecta a toda la economía, merece un marco que reconozca esa maduración.
Costa Rica tiene las instituciones, los aliados y una mayoría legislativa capaz de actuar. La ventana existe, pero el daño cambiario no espera y los empleos que desaparecen no regresan solos.
La voluntad de actuar hoy define si el país elige su futuro o simplemente lo sufre.
gbreymann@tech-point.net
Guillermo von Breymann es fundador de Banco Banex, Cinde y el complejo Multiplaza/Camino Real. Ha trabajado en banca y desarrollo inmobiliario de gran escala en Costa Rica desde la década de 1970.