Columnistas

Hay que cerrar el arca para que el justo no peque

La lucha contra la corrupción no es tarea solo del OIJ

Son muy preocupantes las denuncias de corrupción que han salido a la luz. Es indignante pensar que una parte de los escasos recursos disponibles se la llevan unos cuantos corruptos.

Además de expresar nuestra justificada furia y enojo por la situación, nos toca pensar qué acciones deberían tomarse para dar solución al problema de la corrupción. Eso sí, debe tenerse cuidado de no tomar decisiones precipitadas al calor de las elecciones. Es peligroso que, en estas circunstancias, aparezca un líder casi mesiánico, que prometa arreglarlo todo con simplemente declararse a sí mismo como el único santo y pulcro capaz de evitar todo acto de corrupción.

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