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Error, prepotencia o despropósito

No es lo mismo dar rango de ministra a la presidenta del Inamu que nombrar una ministra de la Condición de la Mujer que no ostenta la presidencia de esa institución

La prioridad de la agenda en pro de la mujer, tan necesaria por los efectos de la pandemia, empezó con el pie izquierdo en la administración Chaves. No es lo mismo dar rango de ministra a la presidenta del Inamu que nombrar una ministra de la Condición de la Mujer que no ostenta la presidencia de esa institución.

En el primer caso, dar rango de ministra a la presidenta eleva su peso político y en el Consejo de Gobierno articulará mejor la transversalidad del tema de género en la institucionalidad.

Por el contrario, la creación de un ministerio sin la presidencia del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) no es una meditada y reflexiva decisión, más parece la necesidad de darle un puesto a quien no reunía los requisitos para ocupar la presidencia de la institución autónoma, como ejercicio prepotente de un gobierno que se resiste a reconocer el error y dar un paso atrás.

Dos jerarcas es la antítesis de una buena gestión: una ministra sin cartera, sin personal a cargo y en la Casa Presidencial, y una presidenta ejecutiva, jerarca, con poder y responsabilidades en el manejo de los recursos y el presupuesto, y obligada a cumplir los objetivos señalados en la ley constitutiva del Inamu. Una pregunta simple: ¿Qué pasará cuando se presente un desacuerdo?

Los hechos denotan el despropósito detrás de la idea, publicar en La Gaceta el Decreto P-11 correspondiente al nombramiento de la presidenta ejecutiva con rango de ministra es un craso error, pero no material, como lo ha querido presentar el gobierno.

Con este desatino, vendrá la primera destitución del gobierno, pues para arreglarlo necesitan otro decreto que destituya a la presidenta del Inamu de su cargo de ministra y se nombre a la designada por el presidente.

Doy el beneficio de la duda a un gobierno que apenas comienza, al que deseo lo mejor, pero me preocupan decisiones tomadas pensando en acomodar gente y no en el bien institucional.

Esa dualidad entorpece la eficiencia operativa en momentos en que las mujeres sufren un retroceso de 10 años, según la Cepal.

No quiero pensar como otras, que ven un compromiso retórico en favor de las mujeres, pero nugatorio, pues se crea una estructura donde prima el divide y vencerás.

nmarin@alvarezymarin.com