Columnistas

En Nicaragua no ha llegado el fin del diluvio

Solo unos pocos fanáticos defienden el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo

Nicaragüenses mayores de 30 años hicieron fila el 19 de setiembre para recibir la primera dosis de la vacuna contra la covid-19, en San Marcos, unos 29 km al sur de Managua. (OSWALDO RIVAS/AFP)

El pueblo nicaragüense, cansado del diluvio de denuncias de corrupción, de la sistemática violación de sus derechos humanos, de la continua privación de sus libertades, de años de dictadura y angustiados por el eventual resultado de las elecciones del próximo noviembre, es hoy como un Noé que, aferrado a la proa del arca, aguarda con paciencia una señal de rectificación y, a pesar de los malos augurios, confía y espera un cambio y un retorno a la democracia.

En Nicaragua las instancias democráticas han desaparecido. Solo unos pocos fanáticos defienden el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

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