Menuda tarea aguarda a los diputados de la comisión especial que investiga el financiamiento a los partidos políticos en la campaña pasada.
La próxima semana, al volver del receso navideño, el foro tendrá que definir una fecha para la comparecencia del administrador del trol Piero Calandrelli.
En los últimos días, Alberto Jesús Vargas Zúñiga salió de la cara oculta de las redes sociales para hacer una serie de revelaciones que han sacudido a la opinión pública.
Vargas Zúñiga asegura que dos funcionarias le pagaron por atacar desde sus plataformas digitales a periodistas, diputados y partidos políticos.
También afirma que él formaba parte de una red de troles que aparentemente trabaja para el gobierno difundiendo material en páginas y cuentas de TikTok por supuestas “órdenes de arriba”.
Algunos de sus señalamientos, respaldados con capturas de pantalla y copias de recibos, apuntan hacia despachos en la Casa Presidencial y el Ministerio de Salud.
Frente a tales aseveraciones, es de esperar que la futura comparecencia de Vargas Zúñiga en el Congreso se convierta en un acontecimiento de mucho interés político.
La tentación entre algunos legisladores de llevar agua a su molino, o más bien, de sacar agua del bote podría originar distorsiones durante el interrogatorio.
De ahí la importancia de que se tomen precauciones para garantizar que la sesión permita recabar datos valiosos y no se degrade a un espectáculo circense.
En la cita, los diputados tendrán la oportunidad de comenzar a sumergirse en un oscuro foso que, hasta el momento, muchos preferían ignorar o incluso desconocer.
Sin embargo, desde hace tiempo había señales claras sobre la existencia de estrategias de desinformación para desacreditar medios de comunicación y personas.
Meses atrás, Facebook reveló que una red conformada por cientos de perfiles, páginas y grupos compartió contenido sobre candidatos presidenciales antes de las elecciones en Costa Rica.
Luego, un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señaló que el pasado proceso político detonó una campaña de mensajes de odio en el país.
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) ya analiza si abre una investigación. Está por verse si el Congreso quiere realmente comerse este tamal.
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El autor es jefe de información de La Nación.
