Columnistas

Chaves contra molinos de viento

Sin mostrar todavía luces, el nuevo gobierno nos regala una sombra por semana. Sin enfrentar batallas decisivas contra nuestras carencias, la administración Chaves arremete contra molinos de viento.

Esas no eran, diría yo, las broncas prometidas. Primero fue contra las mascarillas, nada menos que en la alborada de una quinta ola de contagios. Después, contra la prensa, declarada “el enemigo”. Y si ese traspié fue inexcusable, más torpe aún se revela el escenario escogido para el ataque: una reunión con los responsables de comunicación de los ministerios, todos ellos periodistas.

Y el mismo acto abrió un flanco excesivamente prematuro en el equipo íntimo del presidente. Pilar Cisneros saltó a desautorizar al hombre fuerte de Chaves, negándole autoridad para tal desabrido.

Caída la piedra y ya con la ventana rota, ¡a correr se ha dicho, a esconder la mano que la lanzó! Sabio el castellano de “donde dije digo, digo Diego”. Desmentidos y quejas de incomprensión agotan el esfuerzo mental del ciudadano. Seamos claros, no son malentendidos, sino inútiles escaramuzas de pérdida segura y ganancia incierta.

Con tantos problemas reales, no es de recibo que se desgaste de forma tan necia la confianza de unos y, por lo menos, el beneficio de la duda que se merece de todos. En una hora de manejo prudente se desperdicia pólvora en zopilotes. Eso sobrepasa mi capacidad de asombro.

En realidad, el último traspié tiene toda la connotación de profecía autocumplida. Al señalar a la prensa como enemiga, la justa fuerza de su reacción convertiría en verdad la acusación. Y eso no es lo peor. El confesado propósito de brindar información con cuentagotas amenaza el derecho humano de informar y ser informados. Se crea así, artificialmente, un campo de batalla que no necesitábamos y el gobierno se pone del lado equivocado.

Es lugar común apreciar al nuevo presidente como un hombre inteligente. Semejante opinión ignora que la inteligencia es multifacética y uno de los continentes del planeta cerebral es la inteligencia emocional. En esto, queda debiendo una demostración razonable que no alcanza en 20 tesis doctorales. Entre tanta controversia inconducente, continúan aún irresolutos los problemas que nos aquejan. Seguimos a la espera de broncas realmente constructivas.

vgovaere@gmail.com

Velia Govaere, exviceministra de Economía, es catedrática de la UNED y especialista en Comercio Internacional con amplia experiencia en Centroamérica y el Caribe. Ha escrito tres libros sobre derecho comercial internacional y tratados de libre comercio. El más reciente se titula “Hegemonía de un modelo contradictorio en Costa Rica: procesos e impactos discordantes de los TLC”.

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