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Atracones digitales: perder el tiempo y perder la vida

El usuario promedio pasa unas 2,5 horas al día deambulando en las redes sociales en modo ‘zombi’ y dedica menos de dos segundos por contenido. Este desplazamiento digital compulsivo induce una especie de apagón mental; la memoria se vuelve una nube rala de trivialidades

Adicción a las redes sociales, dependencia del celular
Este modo de estimulación de las redes sociales tiene graves costos cognitivos, porque debilita la atención, desensibiliza la percepción y perturba la memoria. Shutterstock
Adicción a las redes sociales, dependencia del celular
Este modo de estimulación de las redes sociales tiene graves costos cognitivos, porque debilita la atención, desensibiliza la percepción y perturba la memoria. (Shutterstock/Imagen)

En este espacio he escrito recientemente sobre el perjuicio de los teléfonos inteligentes y las redes sociales en la vida de los adolescentes. Sin embargo, esto no es exclusivo para los jóvenes; los adultos igualmente son seducidos por la sirena de las redes sociales, pero, en virtud de menos plasticidad cerebral y mayor madurez emocional, les producen menos daño, aunque no son, ni lejanamente, inofensivas.

En casi todos los idiomas, el sustantivo más frecuentemente usado es tiempo. Esto no nos debe extrañar porque el tiempo es la dimensión más valiosa de nuestras vidas, tanto así que lo usamos como sinónimo de vida, por ejemplo, cuando decimos “se le acabó el tiempo” en relación con alguien que está muriendo o murió.

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