Cartas

Los buenos ahora son los malos

Nuestros lectores nos han enviado cartas sobre Coopeservidores, los plásticos, el narcisismo y el hospital de Cartago.

A las familias que ahorramos de una u otra forma nos dividen entre el banco bueno, aquellos cuyos depósitos o créditos se salvan en esta guerra inmoral causada por los directivos que llevaron al desastre, como en el caso de Coopeservidores, y el banco malo, donde los asociados y, en especial, sus inversiones, están condenados, sin que se pueda hacer nada. Es como un cementerio de soldados desconocidos, sin resurrección; es decir, quienes pagaron mes a mes su cuota de asociados ahora pasan a ser los malos y se les coloca en una sola lápida: el banco malo.

Mario Valverde Montoya, San Rafael de Montes de Oca

El Ministerio de Salud abre portillos para que se continúe contaminando ríos y océanos. Antes lo hicieron con el estereofón. El plástico de un solo uso está prohibido, pero ¿cómo van a controlar que no circule en el mercado si permiten que se siga importando? ¿Y cómo supervisarán a quienes distribuyen envases de plástico? El reglamento exige tres requisitos, ¡pero los contaminadores “pueden cumplir al menos uno”! El plástico no se recicla, no es revalorizable. Nuestras vías públicas están llenas de plásticos tipo 1 y 2, como ocurre en el cantón de Montes de Oca, por ejemplo.

Carmen M. Rojas González, Montes de Oca

Ante la pregunta de si renunciaría a la presidencia para postularse como diputado, Rodrigo Chaves no respondió ni sí ni no. Como es su costumbre, dejó la bola picando en el punto de penal. Me pregunto, si se confirma tal decisión, ¿era ese el amor por Costa Rica que defendía en su simulacro de conferencias? ¿Era esa la tan cacareada valentía para enfrentar las broncas, y ahora actúa como el capitán que abandona este barco llamado Costa Rica, zozobrando por el desgobierno que él mismo creó?

Julio Vindas Rodríguez, San Pablo de Heredia

Las personas narcisistas tienen un aire irrazonable de superioridad. Necesitan y buscan atención, y quieren que las admiren. Es posible que les cueste comprender o no les importen los sentimientos de los demás. Sin embargo, detrás de la máscara de absoluta confianza propia no están seguras de ellas mismas y reaccionan fácilmente a la más mínima crítica.

Normalmente, poseen una baja autoestima que compensan con esos aires de superioridad, que los convierten en seres con poca capacidad de negociación. El trastorno de la personalidad narcisista causa, por ejemplo, problemas en las relaciones en el trabajo. En general, el narcisista tiende a sentirse infeliz y decepcionado cuando no le hacen favores especiales o no recibe la admiración que cree merecer. Pueden sentir que sus relaciones interpersonales son conflictivas y poco satisfactorias, y es posible que los demás no disfruten de su compañía.

Silvia Vargas Vega, San José de la Montaña

Dadas las circunstancias que ha enfrentado la construcción del hospital de Cartago y la urgencia de resolver los problemas, ¿sería legalmente posible adjudicar el proyecto a la empresa costarricense que calificó en segundo lugar? O, en su defecto, ¿realizar una licitación abreviada entre las empresas que participaron, considerando que ya conocen detalladamente los aspectos relativos a la edificación y solo tendrían que evaluar las variaciones económicas entre la fecha de la licitación anterior y esta nueva oportunidad? Adjudicar a una empresa nacional dejaría las utilidades en el país.

Jeni Villalobos Yanarella, Heredia

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