Andrea Hidalgo. 4 mayo
Facebook y WhatsApp son las principales vías de desinformación. Foto: AFP.
Facebook y WhatsApp son las principales vías de desinformación. Foto: AFP.

Cinco países de Latinoamérica, incluyendo a Costa Rica, enfrentaron procesos electorales entre enero del 2018 y febrero del 2019, y en todos, la desinformación estuvo presente, mediante las redes sociales, principalmente en Facebook y WhatsApp.

La Nación conversó con periodistas de sitios en Interntet, similares a #NoComaCuento, que se dedican a verificar datos en México, Colombia, El Salvador y Brasil para acercarse al fenómeno y precisar cómo funcionaron las “noticias falsas” en dichas contiendas.

En específico, se consultó a Tania Montalvo, de Verificado (México); Natália Leal, de Agencia Lupa (Brasil); César Fagoaga, de Factum (El Salvador); y Pablo Medina, de ColombiaCheck (Colombia).

Aunque cada país afronta coyunturas sociales y políticas distintas, los métodos empleados para usar la desinformación como arma electoral son muy similares.

Por lo general, se utiliza los mismos medios de distribución, las mismas tácticas y se abordan temáticas similares, solo que adaptadas a los figuras políticas de cada país.

Polarizar para unir. Un común denominador detectado en las cinco contiendas es que, en todas se compartió contenido falso sobre temas de derechos humanos que por lo general, polarizan a los países, como el matrimonio igualitario o el aborto.

Por ejemplo, el 7 de mayo Verificado explicó que la hoy la senadora mexicana Patricia Mercado nunca dijo que intentaría ampliar el tiempo de embarazo en el que se puede abortar.

En Costa Rica, en febrero de 2018, #NoComaCuento desmintió una información sobre que el Jardín de Niños Felícitas Ramírez, ubicado en San Ramón de Alajuela, había recibido a los estudiantes de kínder con banderas de la comunidad LGBTI.

Mientras, en Brasil se compartió una información falsa que aseguraba que Fernando Haddad, entonces candidato del Partido de los Trabajadores (PT), distribuyó un “kit gay” para niños menores de seis años, cuando en realidad fue el ministro de Educación quien lo hizo.

"Si usted defiende a los niños no vote por él. Haddad es el creador del kit gay para niños de 6 años". Foto: Reproducción.

Facebook es el rey, pero WhatsApp quiere el trono. Otra similitud encontrada es que en todos los países analizados las páginas y grupos de Facebook fueron muy importantes para la divulgación de contenidos falsos.

La posibilidad que da esa plataforma para distribuir información casi que desde el anonimato y las complicaciones para detectar si los seguidores que acumulan son reales o comprados, hicieron de Facebook la plataforma por excelencia para desinformar durante elecciones en Latinoamérica.

Sin embargo, los verificadores consultados consideran que el peso de WhatsApp como herramienta para desinformar se está incrementando dramáticamente.

Entre otras cosas, porque es una plataforma más complicada de monitorear y porque al tratarse de una comunicación persona a persona, existe una mayor confianza sobre la información que se recibe.

El caso de México: ataque contra el sistema

El 2018 fue para México un año histórico, tuvo la elección más grande de su historia y fue el año donde nació Verificado, una iniciativa de chequeo que agrupó a especialistas de varios medios dedicados a combatir la desinformación.

“Funcionar bajo una marca independiente donde los compromisos editoriales se hicieron juntos, nos permitía a todos ganar”, aseguró Tania Montalvo coordinadora del proyecto.

Según Montalvo, antes de que iniciara la campaña electoral aparecieron en Facebook las primeras páginas a favor y en contra de los candidatos y desde ahí arrancó la difusión de datos falsos o engañosos.

Durante la primera parte del proceso, detectaron que la mayoría de las “noticias falsas” eran sobre Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade, pero conforme la contienda avanzó y López Obrador acrecentó su ventaja en las encuestas, la desinformación se concentró en promover la desconfianza en el sistema electoral y llamar al abstencionismo.

Por ejemplo, circuló que el Instituto Nacional Electoral de México (INE) mandó lápices borrables, en lugar de plumas o crayones, para así facilitar el fraude electoral.

Ante ese tipo de ataques contra el proceso, el Instituto Nacional Electoral y Verificado trabajaron de la mano para tener una respuesta rápida a los contenidos compartidos en redes.

“Hubo una relación de fuente de información de mucha apertura y diálogo para que cuando recibíamos información ellos reaccionaron de inmediato y nos explicaran de inmediato lo que decía la ley y lo que estaba ocurriendo”, dijo Montalvo.

El caso de Brasil: WhatsApp muestra su poderío

En Brasil la desinformación se propagó por el medio de menor control: WhatsApp.

Explotando los temores de los ciudadanos, se crearon grupos en los que proliferaron las “noticias falsas”.

De acuerdo con Natália Leal, periodista de la Agencia Lupa, el modelo de desinformación brasileño buscó reafirmar creencias y estereotipos que ya estaban en la mente de los ciudadanos, como por ejemplo, que equis candidato es de izquierda y por ende, es como Fidel Castro, el exgobernate de Cuba (Q.E.P.D).

La manera en la que operaron las cadenas y grupos de WhatsApp fue inédita e incluso, financiada por sectores económicos y políticos.

“WhatsApp es un terreno sin ley, a diferencia de Twitter y Facebook, que tienen un poco más de control”, añadió Leal.

Un análisis realizado por los verificadores de la Agencia Lupa a 374 grupos de WhatsApp relacionados con la elección, reveló que solo eran reales cuatro de las 50 imágenes más compartidas, entre el 16 de agosto y el 7 de octubre de 2018.

Además, una investigación realizada por el diario Folha descubrió que un grupo de 156 empresarios brasileños, relacionados con el hoy presidente, Jair Bolsonaro, financiaron bombardeos mediante WhatsApp utilizando grupos y cadenas de difusión para distribuir mensajes con información falsa contra Fernando Haddad, el entonces candidato del Partido de los Trabajadores (PT)

Según Folha, los empresarios compraron un servicio llamado “disparo en masa”, que se realiza usando la base de datos del propio candidato y bases vendidas por agencias de estrategia digital.

El caso de El Salvador: ejércitos de troles

En El Salvador, la característica principal fue el uso de troles para posicionar temas de conversación y difundir “noticias falsas”.

"Ambos candidatos tenían de forma sistemática ejércitos de troles, pero Nayib Bukele (presidente electo) logró hacerlo de mejor manera al punto que obtuvo su presidencia”, explicó César Fagoaga, periodista coordinador de Factum.

La proliferación de supuestos medios de comunicación en Facebook creados para atacar a los candidatos, también favoreció la desinformación, agregó Fagoaga, así como la poca rigurosidad con la que algunos medios tradicionales abordaron el proceso.

“El gran problema de las noticias falsas viene que desde los medios tradicionales se ha hecho mal periodismo y se ha prostituido el periodismo en el sentido de que creen que lo viral les va a significar algún tipo de ganancia”, dijo el periodista salvadoreño.

El caso de Colombia: desprestigio de medios tradicionales

En Colombia, un fenómeno importante, según Pablo Medina periodista de la iniciativa de verificación ColombiaCheck, fue que los problemas de credibilidad de los medios tradicionales fortalecieron a páginas web creadas para atacar a los candidatos con desinformación.

Esos contenidos se distribuyeron mediante Facebook y WhatsApp, aprovechando que el acceso a esas plataformas es gratuito en la mayoría de operadores de telefonía.

"En Colombia los operadores móviles usan planes de datos que tienen Facebook y WhatsApp ilimitado, no siendo este el caso de la navegación por datos en Chrome u otras plataformas. Entonces es más fácil mandar cosas por WhatsApp y que la gente no verifique porque no puede entrar a Internet para ver si es cierto y se quedan con lo que dicen en WhatsApp”, explicó Medina.

En ese país sudamericano, al igual que en México, las entidades electorales trabajaron de la mano de los verificadores para hacerle frente al problema.

“Trabajaron con ColombiaCheck como fuente para verificar las cosas más rápido. Además, monitoreaban redes para ver si se movía desinformación sobre el proceso electoral”, afirmó Medina.

¿Sobre las temáticas? Él aseguró que lo más recurrente fueron publicaciones sobre el acuerdo de paz firmado entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en 2016.

¿Y en Costa Rica ?

Durante el proceso electoral costarricense, #NoComaCuento desmintió 63 informaciones falsas que circularon en redes sociales.

Las publicaciones se realizaron entre el 4 de enero y el 12 de abril. La mayoría de contenidos se concentraron entre la primera y la segunda ronda electoral.

Del 4 de febrero al 1.° de abril se publicaron 32 informaciones falsas, es decir, el 51% de los desmentidos de corte electoral. Previo a la primera ronda se realizaron 17 publicaciones, un 27%, mientras que los días posteriores a la votación de segunda ronda se desmintieron 14 informaciones, un 22%.

El 76% de las publicaciones (48) fueron detectadas en Facebook, un 10% (6) aparecieron en Facebook y WhatsApp, un 8% solo en WhatsApp (5) y un 6% surgieron en Twitter (4).

El método más común de desinformación que se empleó fueron los textos con afirmaciones falsas o acompañados con fotografías o algún tipo de ilustración. Un 49% (31) de las publicaciones electorales desmentidas fueron de ese tipo.

Las encuestas falsas y las suplantaciones de identidad comparten el segundo lugar con siete desmentidos de cada método (un 11%).

Otros tácticas detectados fueron los audios falsos (4 notas), las suplantaciones de medios de comunicación (3), los videos modificados (2), las fotografías modificadas (2), los textos tipo cadena (1) y las publicaciones realizadas por sitios que distribuían noticias falsas (6).

Las temáticas más recurrentes de las “noticias falsas” durante la campaña electoral fueron religión y corrupción.

Esta información forma parte del proyecto #NoComaCuento, una iniciativa de La Nación que busca analizar la veracidad de la información que circula en redes sociales. Usted puede formar parte de este proyecto enviándonos información que le parezca falsa o poco confiable al WhatsApp 6420-7160 o al correo nocomacuento@nacion.com.

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