Hazel Feigenblatt. 6 marzo

El triunfo de Nayib Bukele y su discurso “anti-sistema” en El Salvador han generado grandes expectativas sobre si logrará reducir la corrupción e iniciar una transformación significativa en el país, entre otros temas clave.

Sin embargo, un tema que será importante observar es qué papel jugarán el ejército de troles que lo apoyan y atacan a sus opositores desde que era alcalde de San Salvador, las noticias falsas que distribuyen y, más recientemente, la creación de al menos un medio digital afín a Bukele.

A nivel mundial suele ser difícil rastrear quiénes están detrás de estas estructuras de información digital falsa o lograr condenas aún cuando se rastrea a sus autores, lo cual facilita la proliferación de más troles y más noticias falsas.

Ese es el caso de El Salvador, en donde la Fiscalía aportó pruebas vinculando a varios empleados de una empresa de mercadeo digital contratada por Bukele a una red de troles y noticias falsas, todos los cuales fueron exonerados en un juicio.

Independientemente de quiénes puedan estar detrás de los ataques cibernéticos, lo que queda claro es que está en pie una clara estructura de información digital falsa similar a las que se han registr ado en otros países para manipular la opinión pública, amplificar ciertas voces y silenciar otras.

Algunos de los principales ejes de estas estructuras suelen incluir:

Un ejército de troles en redes sociales:

Uno de los principales “trabajos” de los troles es atacar voces opositoras, lo cual hacen no tanto mediante el debate de ideas sino con el uso de ofensas, información falsa y, a menudo, amenazas.

Por ejemplo, en el caso de El Salvador, un ex vicepresidente salvadoreño narró en un artículo que se convirtió en el blanco de los troles después de escribir un tweet a favor de un oponente de Bukele. “Solo para una idea de la magnitud de insultos, a las 24 horas de haber enviado mi mensaje, éste había recibido más de 40 mil impresiones e interacciones; entraban en mi cuenta entre 40, 50 y 60 mensajes difamatorios por minuto”, dijo.

Los troles también pueden activarse cuando un tema inconveniente empieza a ganar popularidad. Para distraer la atención, los troles usan cuentas robotizadas (automatizadas) y/o cuentas manejadas individualmente para publicar cientos o miles de mensajes en redes sociales sobre otros asuntos. El objetivo es evitar reacciones de la gente o la prensa y así reducir el impacto de una denuncia. También logran crear temor entre quienes opinan diferente para que se abstengan de expresar sus opiniones para evitar que los troles los ataquen.

Noticias falsas:

Como es sabido, las noticias falsas se crean con el objetivo de desacreditar a ciertos actores, confundir a los ciudadanos y/o electores sobre diferentes temas, provocar desconfianza en ciertas instituciones, etc.

En el caso de El Salvador fueron un poco más allá puesto que para compartir información falsa se crearon clones o “espejos” de los sitios web de dos de los principales periódicos del país (La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy) “con el fin de dañar su imagen y desacreditarlos ante la opinión pública”.

Así, quienes visitaban los sitios clonados podían pensar que se encontraban en los sitios reales y confiar en las noticias falsas publicadas en esos “espejos”, las cuales “ridiculizaban al medio de comunicación y a políticos de oposición”, según trascendió en el juicio. De acuerdo con los peritos judiciales, los enlaces a los sitios clonados se diseminaban utilizando diferentes cuentas en Twitter.

Medios digitales politizados:

Con la tecnología actual cualquiera puede hacer publicaciones y los medios digitales dedicados a favorecer a ciertos actores o ideas y en contra de otros son cada vez más comunes. En Estados Unidos, por ejemplo, la creación de sitios de extrema derecha ha ayudado a crear un ecosistema mediático que, de acuerdo con algunos estudios, llegaron a influenciar la agenda noticiosa nacional en algunos puntos de las elecciones del 2016 en apoyo a la candidatura de Donald Trump.

En el caso de El Salvador, algunas de las personas absueltas en el caso de los troles y los sitios clonados luego lanzaron un “periódico” digital que algunos medios han sido caracterizado como “en el que se difunde información a favor” de Bukele y “uno de los portales encargados de difundir y viralizar contenido afín”. Está por verse si el sitio logrará llegar a ejercer alguna influencia sobre la agenda noticiosa.

El alcance de estos sistemas de información digital falsa y/o favorables a una figura o grupo político puede ser más profundo cuando se dan en ambientes de hostilidad contra la prensa u otros órganos de fiscalización, tal y como ocurre con los ataques de Trump contra la prensa, el FBI o los tribunales cuando publican información o toman decisiones de su desagrado.

En el caso de El Salvador también se han dado algunos síntomas de hostilidad, como cuando trascendió que la Fiscalía había encontrado vínculos entre Bukele y las clonaciones de los periódicos. Acompañado por unas 1.500-2.000 personas en un discurso en las afueras de la Fiscalía, Bukele le dijo al fiscal que si “va a trabajar para La Prensa Gráfica, este pueblo lo va a ir a sacar de la oficina”. Asimismo, en algún momento impidió el acceso de ciertos medios a conferencias de prensa o amenazó con demandar medios.

Cómo evolucionará toda esta estructura favorable a Bukele una vez que asuma la Presidencia el 1 de junio es algo que deberá observarse con atención.

Una de las razones por las que es importante documentar el uso de sistemas de información falsa y/o partidaria en otros países es que estos suelen exportarse o imitarse con bastante rapidez en otros lugares.

Una de las mejores formas de neutralizarlos es entender su forma de operar para poder identificarlos y ayudar al público y a las autoridades a hacer lo mismo.

En Costa Rica, con el creciente flujo de noticias falsas y troles en redes sociales, será particularmente interesante observar si aparecen modelos similares –posiblemente menos evidentes – o variaciones durante la campaña para las elecciones municipales del próximo año.