
Un “otrovertido” es una persona que disfruta socializar y crear vínculos cercanos, pero prefiere mantenerse alejada de los grupos grandes y no siente la necesidad de pertenecer a un colectivo. Este concepto, propuesto por el psiquiatra estadounidense Rami Kaminski en 2022, se ha popularizado para describir a quienes no encajan como introvertidos ni extrovertidos.
Sin embargo, hay una precisión importante desde la medicina: otrovertido no es un diagnóstico ni una categoría de personalidad científicamente establecida.
Jerry Castro, neuropsiquiatra del Hospital Metropolitano, explica que, por ahora, se trata de una descripción basada en características observacionales, no de un concepto que haya alcanzado una validación científica.
Lo que debe saber:
- Una persona puede ser muy sociable y, aun así, no sentir interés por pertenecer a un grupo.
- Ser introvertido o extrovertido tampoco significa estar en un extremo permanente: esas características pueden variar según la situación.
- “Otrovertido” es un concepto reciente y todavía no cuenta con la validación científica para considerarlo una categoría clínica.
¿Qué significa ser otrovertido?
El término (en inglés, otrovert) fue propuesto por el psiquiatra estadounidense Rami Kaminski en 2022. Según explicó el propio especialista en una entrevista con el medio India Today (en setiembre de 2025), él creó la palabra tres años antes de que su propuesta viera la luz pública en su libro The Gift of Not Belonging (El don de no pertenecer), publicado finalmente en 2025.
Kaminski plantea el concepto para describir a personas que pueden tener vínculos cercanos, ser empáticas y desenvolverse con facilidad con otras personas, pero que prefieren las relaciones individuales antes que la pertenencia a un colectivo.
El psiquiatra utiliza este término para describir a personas que no se sienten identificadas del todo con la idea de ser introvertidas o extrovertidas, ni con la de estar justo en medio de ambas. Según explica, son personas que suelen valorar su independencia y disfrutan especialmente de los vínculos cercanos, de uno a uno, sin sentir la misma necesidad de formar parte de un grupo. Incluso pueden ser bien recibidas y sentirse cómodas entre otras personas, pero aun así no experimentar esa sensación de pertenencia.
En términos sencillos: alguien podría disfrutar mucho una conversación de dos horas y sentirse muy cómodo con un amigo, pero no tener ningún interés en formar parte del grupo o quedarse hasta el final de una celebración para reforzar su sentido de pertenencia.
Según explica Castro, justamente ahí está una de las claves del concepto.
“Básicamente lo que él hace es describir una serie de adjetivos o de características más observacionales en el que define un concepto. Uno podría decir que es como si fuera una persona que se integra bien a un grupo, pero no siente ni el deseo ni la necesidad de sentirse parte de él”, explicó,
Eso sí, el especialista considera importante no convertir automáticamente esta descripción en una nueva etiqueta médica de personalidad, ya que puede llevar a interpretaciones erróneas sobre el aislamiento.
La personalidad vista como un espectro
Para Castro, tratar de encasillar este comportamiento como un “tercer descriptor” (además de introvertido y extrovertido) no es lo más exacto desde el punto de vista clínico. Él explica que la introversión y la extroversión tampoco deben entenderse como dos categorías rígidas en las que una persona tiene que ubicarse obligatoriamente en un extremo con un “sí” o un “no”.
Esto permite entender por qué alguien puede sentirse muy expresivo y cómodo en un ambiente y más reservado en otro.
Por ejemplo, una persona podría desenvolverse con soltura entre familiares y amigos cercanos, pero mostrarse más reservada en un entorno laboral. Eso, por sí mismo, no significa que tenga un tipo nuevo de personalidad o necesite una etiqueta diferente.
“Entonces uno podría decir que lo que tiene es una buena adaptación al entorno”, explicó Castro.

Entonces, ¿una persona puede ser introvertida y extrovertida al mismo tiempo?
Sí, dependiendo de la situación. La personalidad no se comporta como un interruptor que solo permite estar encendido o apagado. Las características de cómo nos relacionamos se expresan de manera diferente según el ambiente y las personas presentes.
Por eso, decir “yo a veces soy introvertido y a veces extrovertido” no necesariamente implica que exista una tercera categoría.
Según Castro, las dimensiones clínicas permiten justamente esa movilidad del espectro humano y evitan reducir el comportamiento a términos absolutos. Usted simplemente adapta sus recursos sociales al lugar en el que se encuentra.
¿Qué falta para que el concepto ‘otrovertido’ tenga respaldo científico?
Para que un concepto pueda consolidarse y utilizarse científicamente, debe someterse a procesos de validación y medición. Castro señala que el concepto de otrovertido todavía no ha llegado a ese punto.
“No es algo que esté por lo menos aplicado a este concepto”, dijo al referirse a instrumentos de medición psicométrica.
Por ahora, entonces, otrovertido puede servir como una manera de describir una experiencia con la que algunas personas se sienten identificadas, pero no funciona como un diagnóstico en un consultorio.
Y eso también deja abierta una posibilidad que Castro considera bastante probable: los conceptos utilizados para describir la personalidad pueden cambiar con el tiempo.
“Entonces probablemente en unos años, en lugar de estar hablando de extrovertido o introvertido, estructuremos otros conceptos”, concluyó el especialista.
